Os voy a confesar que no siempre me muestro todo lo atento que debería cuando me hablan los chicos y chicas de la escuela dónde trabajo. Muchos te transmiten problemas que no son tales, pequeñas riñas que se olvidan a los cinco minutos. Pero hoy no ha sido así.
- Alberto, ¿Sabes hacia dónde va ese tren?
- Es la vía de los trenes de Renfe, que pasan por Molins de Rei y siguen hacia la estación de Sants
- Entonces... ¿Con un tren como ese puedo llegar a Viladecans?
- Claro, por supuesto
- Ah, es que tengo ganas de escaparme de la Residencia e ir a vivir otra vez con mi madre.
- Bueno, pero en la Residencia te cuidan y están por tí hasta que tu madre - que está pasando por una mala racha o tiene algunos problemas - pueda atenderte.
- Ya, pero si mi madre hubiera estado en casa cuando vinieron para llevarme a la Residencia, seguramente seguiría viviendo en casa con ella.
El chico, de diez años, se ha elaborado una historia que le permite vivir sin dolor. Ha generado una injustícia cometida contra él y su madre para protegerse de la verdad. Y la verdad, problablemente, es que su madre no estaba en condiciones de darle los cuidados más indispensables.
- Pero, piensa que ahora lo mejor para tí es estar en el Centro hasta que tu madre se recupere de esa mala etapa. Escaparte... sería empeorar la situación tuya y de tu madre. Los problemas se resuelven con paciencia. Cuando todo acabe te sentirás satisfecho de haber actuado con responsabilidad. Hazme caso, en serio.
- Ya, pero yo quiero vivir con mi madre, ¡Sólo la veo una vez cada dos semanas en una habitación!
Ante eso, ni la supuesta racionalidad que te proporciona ser adulto consigue que puedas dar una respuesta esperanzadora a ese chico. Y es que, son demasiadas las ocasiones en las que un chico vive inmerso en problemas que no le pertencen y, ante ello, los mayores deberiamos reflexionar. En un contexto en el que damos mucha importancia a las noticias económicas, ¿Alguien está tejiendo una red de apoyo para estos chicos y sus familias?
Deberíamos sentirnos responsables de algo que nos atañe a todos. La felicidad de aquéllos que algún día decidirán por los más pequeños.