lunes, 26 de marzo de 2012

Problemas distintos .-

Vas a intentar obviar que tienes problemas y que deseas tener problemas distintos. Imagina que no existe la preocupación que vaya a hacer que pierdas la cabeza. Te planteas que puedes borrar aquéllo que no te gusta y que vas a poder empezar de nuevo. Respira y sonríe, lento. Escucha tu canción favorita, toma tu bebida predilecta, siéntate en el lugar más cómodo y decide.

Si se trata de un error, siempre podrás repetir la misma operación. Si aciertas y no te das cuenta de ello es que has tomado la decisión adecuada; volverás a plantearte mil preguntas y volverás a salir adelante.

Es complicado blindarse ante las preocupaciones y, de entre aquéllas, de las que no lo son tanto pero generan malestar. Arriésgate, ¿no?

sábado, 18 de febrero de 2012

Demain

Trataba de llevar una vida coherente, pero el intento refleja la derrota en el objetivo. Sí, en este caso, imponerse un código de conducta resulta contraproducente. ¿Cómo evitar que una mueca, una sonrisa, un llanto, un instante... desvirtúen la tentativa de llevar una vida previsible?

Así que decidió abonarse a la casualidad, creyó mucho más interesante un segundo de satisfacción espontánea que una eternidad que pueda homologarse a la de cualquier otro, a riesgo de pasarlo mal.


viernes, 20 de enero de 2012

Intimidad, experiencias y egolatría.

Cuando tienes una idea aproximada de aquello que quieres escribir debes aprovechar el momento, así como cuando crees saber qué debes hacer ante una situación trascendental. Es probable que, como me ocurre a mí, escribas lo que te ronda por la mente para ordenar el pensamiento, depurarlo de ocurrencias e intentar llevar a cabo algo coherente.

Es usual que busques la aprobación del receptor, del lector que - con mayor o menor interés - tiene la paciencia de leer lo que has decidido publicar. Si no fuera así, te conformarías con escribir en el diario personal que con tanto talento escondes. Aunque, a estas alturas, ya debes saber que tu madre (o tu padre, en el caso de un reparto de tareas domésticas ejemplar) se ha sentido atraída por fisgar en tu cuaderno íntimo para conocerte un poco más - e incluso conocerte por vez primera -, si es así, perdona con comprensión. De hecho, tú has sido el fin de su intimidad.

Y ahí vamos. ¿Es posible conjugar la intimidad, el deseo de compartir experiencias propias y la egolatría? Comprobad. Lo único necesario para ello es mimar el significado de las palabras, la intencionalidad de las frases y expresiones y, por último, las referencias personales disfrazadas.

Pero si no teneis ganas para hacer tal ejercicio, siempre os queda la posibilidad de pensar - y no os faltará razón - que siempre hay un paquete de Lacasitos por abrir o un chicle por mascar.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Lugares y relatos

Seguro que no os hablo de nada nuevo si os cuento que los lugares toman un significado personal según las vivencias de cada individuo. Una casa, una plaza, un portal, un ascensor, un escalón, un bar...

Y para los que me conoceis un poco, seguro que no teneis dificultad para entender hacía dónde quiero dirigir el texto.

De que mitificamos los lugares gracias a las cosas buenas y malas que nos han pasado en ellos, estamos avisados. Pensad en el tiempo en el que no habéis podido pasar por algún lugar intentando no recordar un instante de vuestras vidas. Exacto, has construído un relato: mezclaste lo que te sucedió con lo que no pasó, añadiendo lo que te hubiera gustado que pasara.

Y en ese punto, la racionalidad que se nos supone nos ha abandonado. Aunque la misma miseria o fortuna nos hace recobrar la fuerza para volver a enfrentarnos a ese lugar sin más. La sensación de la que os hablo es tan placentera como tranquilizadora.

Pero... ¿Qué os voy a contar?

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Por la infancia

Os voy a confesar que no siempre me muestro todo lo atento que debería cuando me hablan los chicos y chicas de la escuela dónde trabajo. Muchos te transmiten problemas que no son tales, pequeñas riñas que se olvidan a los cinco minutos. Pero hoy no ha sido así.

- Alberto, ¿Sabes hacia dónde va ese tren?
- Es la vía de los trenes de Renfe, que pasan por Molins de Rei y siguen hacia la estación de Sants
- Entonces... ¿Con un tren como ese puedo llegar a Viladecans?
- Claro, por supuesto
- Ah, es que tengo ganas de escaparme de la Residencia e ir a vivir otra vez con mi madre.
- Bueno, pero en la Residencia te cuidan y están por tí hasta que tu madre - que está pasando por una mala racha o tiene algunos problemas - pueda atenderte.
- Ya, pero si mi madre hubiera estado en casa cuando vinieron para llevarme a la Residencia, seguramente seguiría viviendo en casa con ella.

El chico, de diez años, se ha elaborado una historia que le permite vivir sin dolor. Ha generado una injustícia cometida contra él y su madre para protegerse de la verdad. Y la verdad, problablemente, es que su madre no estaba en condiciones de darle los cuidados más indispensables.

- Pero, piensa que ahora lo mejor para tí es estar en el Centro hasta que tu madre se recupere de esa mala etapa. Escaparte... sería empeorar la situación tuya y de tu madre. Los problemas se resuelven con paciencia. Cuando todo acabe te sentirás satisfecho de haber actuado con responsabilidad. Hazme caso, en serio.
- Ya, pero yo quiero vivir con mi madre, ¡Sólo la veo una vez cada dos semanas en una habitación!

Ante eso, ni la supuesta racionalidad que te proporciona ser adulto consigue que puedas dar una respuesta esperanzadora a ese chico. Y es que, son demasiadas las ocasiones en las que un chico vive inmerso en problemas que no le pertencen y, ante ello, los mayores deberiamos reflexionar. En un contexto en el que damos mucha importancia a las noticias económicas, ¿Alguien está tejiendo una red de apoyo para estos chicos y sus familias?

Deberíamos sentirnos responsables de algo que nos atañe a todos. La felicidad de aquéllos que algún día decidirán por los más pequeños.

lunes, 24 de octubre de 2011

Identifícate.

Me temo que no soy el primero en plantearme una reflexión como la que os presento hoy, pero me consuela saber que no seré el último y que ésta será al menos la penúltima vez que me encuentre ante esta distracción.

Una convención tan antigua como válida. "Cuando transitas distraído, vuelve a tus orígenes". Y es que... No somos más que una proyección en el tiempo. Unos desean no restar en el olvido, otros optan por vivir al día. Muchos carecen del sentido necesario para pensar acerca del grupo al que pertenecen. Y los hay que deciden plantearse enternamente quiénes son y hacia dónde se dirigen; y creo que, por suerte o por desgracia, me encuentro entre esos indecisos.

martes, 20 de septiembre de 2011

Del DÉFICIT.. de atención.

Nos encontramos ante unos meses con cabeceras de diarios copadas por los problemas de déficit de las economias occidentales. El ciudadano de a pie resulta contagiado por las turbulencias, dicen, que emanan de arriba (y por la grandilocuencia de algunos titulares, quizá del mísmisimo Dios). Pero a veces es sano pasear y no como mero ejercicio vitalista

Para los que pasean o caminan por la Avenida Diagonal de Barcelona, en frente de los edificios de la Caixa, no les debe sonar extraño el relato: Una señora mayor, muy anciana, que a penas puede sostenerse en pie y que, por lo que parece, sólo se alimenta de la leche -caliente- que contiene un break sucio. La mujer, cuando no dormida, vende pulseras y otros artículos. A simple vista nos encontramos ante una mujer que lo pasa mal, que permanece sentada bajo el sol durante muchas horas ante la mirada -o cuanto menos el desprecio- de todos los que pasamos por allí. Todos con algo por hacer.

Pero ahí está, una anciana en frente del coloso financiero. Y nadie -yo tampoco- hemos pensado que la solución a sus problemas, en parte, pasa por todos nosotros.

Mientras, seguimos leyendo las preocupantes -e inaccesibles- noticias de los diarios para poder esquivar la imagen de una anciana desvalida sentada en un banco a merced del tiempo.

Y es que el déficit también es de atención.