lunes, 19 de diciembre de 2011

Lugares y relatos

Seguro que no os hablo de nada nuevo si os cuento que los lugares toman un significado personal según las vivencias de cada individuo. Una casa, una plaza, un portal, un ascensor, un escalón, un bar...

Y para los que me conoceis un poco, seguro que no teneis dificultad para entender hacía dónde quiero dirigir el texto.

De que mitificamos los lugares gracias a las cosas buenas y malas que nos han pasado en ellos, estamos avisados. Pensad en el tiempo en el que no habéis podido pasar por algún lugar intentando no recordar un instante de vuestras vidas. Exacto, has construído un relato: mezclaste lo que te sucedió con lo que no pasó, añadiendo lo que te hubiera gustado que pasara.

Y en ese punto, la racionalidad que se nos supone nos ha abandonado. Aunque la misma miseria o fortuna nos hace recobrar la fuerza para volver a enfrentarnos a ese lugar sin más. La sensación de la que os hablo es tan placentera como tranquilizadora.

Pero... ¿Qué os voy a contar?