viernes, 22 de junio de 2012

De nuevas desigualdades. ¿Cómo reaccionar ante ellas?


La pregunta, ¿Qué pasa?. Pues bien, para encarar la respuesta a esta preguntas se debe,
antes, descifrar tanto como se pueda el contexto social en el que nos estamos
moviendo: éste se caracteriza por una merma de posibilidades reales de conseguir
una igualdad efectiva entre todos los ciudadanos y, además, por una consciencia
mayoritaria de que lo que ocurre es inevitable. Es decir, el marco de conceptos e ideas
general en los ciudadanos es que vivimos una época en la que, irremediablemente,
tenemos que aceptar como legítimos cambios que deterioran la esfera de derechos
sociales, colectivos e individuales en pro de una estabilidad general de la que no
somos capaces de identificar los agentes –personas, colectivos, empresas- que
establecen una estructura que implica una pérdida de calidad de vida en su sentido
más amplio. Es de una importancia primordial remarcar que no poder identificar a los
agentes o sujetos que dan forma a la estructura social que tenemos en Occidente
forma parte del problema, para unos, y de la solución o coartada, para otros. Aquellos
que no disponen de las herramientas y contactos suficientes para saber en el contexto
real en el que viven no pueden ser capaces de identificar qué cambios (y cómo
pueden conseguirse) son necesarios para mejorar la vida de las personas. Pero
aquellas personas, colectivos, empresas e incluso instituciones que no son fácilmente
identificables como aquellos que tienen capacidad para incidir en las condiciones de la
vida de las personas encuentran una coartada perfecta al no ser identificables
plenamente. En definitiva ¿cómo es posible identificar un problema si no se tienen
facilidades para identificar al responsable y, ni mucho menos, localizar las conductas y
hechos que provocan la desigualdad?
Despues de situar de forma teórica el contexto en el que creo que nos movemos, se
puede intentar responder las preguntas que se nos rondan ya por nuestras cabezas. La primera de ellas,
¿cómo podemos cambiar las cosas? Merece una respuesta matizada. Para cambiar
las cosas primero se debe superar el lenguaje y las concepciones ideológicas de un
marco que es, precisamente, el que no permite que las cosas cambien. Por lo que
hacerse la pregunta de cómo cambiar una situación ya es un paso muy importante
porque refleja la voluntad de ser capaz de pensar que hay vias alternativas que
sustituyan a un marco que se cree inamovible e incluso admitido como irremediable.
Una vez que se está dispuesto a ello surge una cuestión igual o más importante, el
cómo. El cómo debe articularse tejiendo un esquema nuevo de ideas, intentando que
las personas que aun no se han planteado que sus vidas – como personas y como
colectivo – pueden cambiar, estén dispuestas a dar el paso de discutir su propia
estructura de lo que es la sociedad actual. Tras ello, cualquier movimiento que se base
en actuaciones pacíficas actúa como revitalizador de las nuevas ideas que se quieren
llevar a cabo. En cada lugar, con los aspectos que sean particulares de cada uno de
ellos, los grupos de personas que sean afines al nuevo marco de ideas deben saber
encontrar la manera de materializarlas.