Entre una mentira diaria, la Barcelona céntrica que se mueve y vibra con el turismo. Una mirada de un niño pequeño, turista también, que se aisla del parque temático condal al que le han llevado sus padres.
Una mirada limpia, consciente y transformadora. Incluso triste. Un pequeño rodeado de gente preocupada por tener la mejor fotografía del gótico barcelones, mientras, él observa a una indigente. Demacrada, descalza, sucia, delgada, llorando.
¿Qué puede estar pasando por su mente? Sólo me lo puedo imaginar. El "noiet", carente de las construcciones sociales, no ve justo que alguien lo esté pasando mal. Sufre viendo sufrir.
Pero pronto su madre, protectora, trastea a su hijo para llevárselo. Lo protege de la verdad. El pequeñín se marcha de la mano de su madre sin entender nada. Pronto podrá pasear por cualquier ciudad sin clavar su mirada ante los infortunios. Será, para su desgracia, uno más del parque de atracciones.
Un espacio para diversas cosas. Exponer, satisfacer ego, meditar, relatar, contar vivencias, locuras, momentos.
lunes, 18 de abril de 2011
lunes, 11 de abril de 2011
Dramático Milano,-
Una bolsa de patatas ligeras. Dos chicos y dos chicas que caminan bajo un sol tórrido en los Giardini Pubblici Indro Montanelli de Milán. Con el primer crujido de una patata, sin llegar a tragarla, una de las chicas se desvaneció y cayó al suelo. Ahí empezó todo. Como una cronología explicada por un profesor de historia. De la euforia al desencanto.
- Haced memoria y pensad en la importancia de los momentos "entre". Es decir, el tiempo que pasais viajando hacía el destino que esperais. Los viajes en avión, en tren, en metro. Incluso los minutos, o horas, que permaneceis quietos esperando a que venga el medio con el que poder llegar a un lugar determinado. Y como me conoceis y sabeis de mi gusto por dar vueltas diabólicas a las palabras y frases, para dar así un sentido a meros hechos como si se trataran de cualquier situación de vuestras vidas, si no estais muy cansados seguid leyendo.
Volvemos. La patata crujió, fué una explosión de vitalidad y de éxito; pero acabó, tras unos instantes, en una caída. De la cima al hundimiento. Unos segundos, pocos, ¡pueden ser tan importantes y definitivos para caer!
La chica se repuso, bebió un poco de agua y se recuperó con cierta rapidez. Fué hasta el castillo de los Sforza junto a sus amigos, caminó hasta el cementerio monumental. Subió al viejo tranvía averiado para seguir viendo la ciudad reposada. Caminó toda la noche para entrar en algún local nocturno divertido. Esperó en la cola de acceso. Llamó un taxi y se quedó plantada media hora hasta que viniera.
Miles de minutos que se han convertido en decenas de miles. Y muchos de ellos esperando a que algo vuelva a crujir.
----
Una cita de Salvador Espriu; en "El meu amic Salom".
"- Ai, modifiqueu-vos, us condemnareu davant la història, morireu com a poble, si us entesteu a seguir així. - Els predicava jo, força descoratjat -
- Corregiu-vos, eduqueu-vos, no em sentiu? Què potser ja sou morts? - cridava a la fi, al llindar de la follia. Silenci, fallida. Silenci i fallida. M'havia ensorrat"
- Haced memoria y pensad en la importancia de los momentos "entre". Es decir, el tiempo que pasais viajando hacía el destino que esperais. Los viajes en avión, en tren, en metro. Incluso los minutos, o horas, que permaneceis quietos esperando a que venga el medio con el que poder llegar a un lugar determinado. Y como me conoceis y sabeis de mi gusto por dar vueltas diabólicas a las palabras y frases, para dar así un sentido a meros hechos como si se trataran de cualquier situación de vuestras vidas, si no estais muy cansados seguid leyendo.
Volvemos. La patata crujió, fué una explosión de vitalidad y de éxito; pero acabó, tras unos instantes, en una caída. De la cima al hundimiento. Unos segundos, pocos, ¡pueden ser tan importantes y definitivos para caer!
La chica se repuso, bebió un poco de agua y se recuperó con cierta rapidez. Fué hasta el castillo de los Sforza junto a sus amigos, caminó hasta el cementerio monumental. Subió al viejo tranvía averiado para seguir viendo la ciudad reposada. Caminó toda la noche para entrar en algún local nocturno divertido. Esperó en la cola de acceso. Llamó un taxi y se quedó plantada media hora hasta que viniera.
Miles de minutos que se han convertido en decenas de miles. Y muchos de ellos esperando a que algo vuelva a crujir.
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Una cita de Salvador Espriu; en "El meu amic Salom".
"- Ai, modifiqueu-vos, us condemnareu davant la història, morireu com a poble, si us entesteu a seguir així. - Els predicava jo, força descoratjat -
- Corregiu-vos, eduqueu-vos, no em sentiu? Què potser ja sou morts? - cridava a la fi, al llindar de la follia. Silenci, fallida. Silenci i fallida. M'havia ensorrat"
sábado, 2 de abril de 2011
La certidumbre o flash fotográfico
Una secuencia rápida, rapidísima. Segundos de mucha intensidad. Recread, si quereis, una escena de alguna película cuando dan importancia a un momento breve y determinado otorgándole un papel central en el conjunto de la obra. Añadid impactos de luz como cuando salta el flash de una cámara fotográfica.
Eran las mismas risas, canciones, personas, bailes, desplantes, encuentros, locuras, cigarros y vasos rotos. Fué, en definitiva, todo un recuerdo a traves de una mirada perdida ajena, pero conocida, en medio de la pista de baile.
Y ahí se trazó la línea imaginaria pero efectiva que separa unos dias de otros. Una época de otra bien distinta. La certidumbre.
Eran las mismas risas, canciones, personas, bailes, desplantes, encuentros, locuras, cigarros y vasos rotos. Fué, en definitiva, todo un recuerdo a traves de una mirada perdida ajena, pero conocida, en medio de la pista de baile.
Y ahí se trazó la línea imaginaria pero efectiva que separa unos dias de otros. Una época de otra bien distinta. La certidumbre.
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