Entre una mentira diaria, la Barcelona céntrica que se mueve y vibra con el turismo. Una mirada de un niño pequeño, turista también, que se aisla del parque temático condal al que le han llevado sus padres.
Una mirada limpia, consciente y transformadora. Incluso triste. Un pequeño rodeado de gente preocupada por tener la mejor fotografía del gótico barcelones, mientras, él observa a una indigente. Demacrada, descalza, sucia, delgada, llorando.
¿Qué puede estar pasando por su mente? Sólo me lo puedo imaginar. El "noiet", carente de las construcciones sociales, no ve justo que alguien lo esté pasando mal. Sufre viendo sufrir.
Pero pronto su madre, protectora, trastea a su hijo para llevárselo. Lo protege de la verdad. El pequeñín se marcha de la mano de su madre sin entender nada. Pronto podrá pasear por cualquier ciudad sin clavar su mirada ante los infortunios. Será, para su desgracia, uno más del parque de atracciones.
O_O Me dejas sin palabras ! Me encanta !
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