sábado, 14 de mayo de 2011

De la confianza

Nos encontramos ante unos dias dónde personas que no conoces, con las que jamás has hablado, piden tu confianza - entre los que me incluyo, como mendicante de la confianza ajena para estas elecciones locales en Pallejà -. Bien, pero hablamos de otro tipo de confianza, no de la voluntad de dar un voto de confianza - y esta seria la expresion - a un partido o persona determinada. Así que vamos a lo esencial;


La confianza se enmarca en el ámbito más personal del individuo. Y como ya sabeis mi gusto por dar mil piruetas hasta llegar a una conclusión personal de lo que para mí es alguno de los elementos más definitorios de la personalidad y de cómo esta se proyecta ante los demás, hoy toca la confianza.

Confiar o desconfiar de una persona, de una institución, empresa, práctica, país... es, me atrevo a decir, más dramático para el que desconfía que para el que no goza de la confianza del otro. Es decir, no olvidar algo o alguien para tenerlo en la mente sólo por la desconfianza que te transmite debe rozar lo enfermizo.

La desconfianza es la antesala de la inseguirdad. Y ya sabemos que la mayoría de torpezas, desplantes, crímenes, locuras, y desastres de la humanidad en el fondo son fruto de la desconfianza y la inseguridad. Los miedos (personales, colectivos, nacionales...) son parte del problema.

Así que, y ahí llega la parte que jamás concluyo por no saber, será mejor vaciar la mochila de desconfianzas.

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