Trataba de llevar una vida coherente, pero el intento refleja la derrota en el objetivo. Sí, en este caso, imponerse un código de conducta resulta contraproducente. ¿Cómo evitar que una mueca, una sonrisa, un llanto, un instante... desvirtúen la tentativa de llevar una vida previsible?
Así que decidió abonarse a la casualidad, creyó mucho más interesante un segundo de satisfacción espontánea que una eternidad que pueda homologarse a la de cualquier otro, a riesgo de pasarlo mal.
Has llegado a un punto de abstracción máximo ya... xD
ResponderEliminarjaja, pero seguro que lo has entendido! Cuándo te vas de esto que algunos aun llamamos España? :D
ResponderEliminar