domingo, 26 de agosto de 2012

Del método

Nos han dicho que el hallazgo de un método, del método, permite afrontar cualquier situación con unas perspectivas de éxito considerables. Y ese método es imperturbable. Asumimos que ceñimos nuestra conducta a unas fronteras infranqueables en pro de la consecución de un buen resultado. ¡Qué fácil! ¡Cómo he podido descubrirlo tan tarde! ¬¬

Un método que presupone la inexistencia de los detalles, de los destellos de locura de las personas, de los fallos y de las bondades de la improvisación. Pero no pasa nada, tenemos un orden y eso nos hace más fuertes, nos dicen. 

Ya me han convencido. El individuo, como la sociedad, finge unos límites para distinguir lo correcto de lo incorrecto. ¿Y el problema? Presuponer que el lenguaje es idéntico para cada uno de nosotros, que los conceptos no son susceptibles de matices y que las emociones son algo a tapar. 






martes, 14 de agosto de 2012

¿Opciones?

Para que podamos hablar de opciones es necesaria la capacidad real de elección. ¿Y en lo emotivo, la opción es lo predominante?


La certidumbre, el sosiego y las costumbres - las miradas comprensivas y esperadas - los abrazos seguros - el compañerismo - la amistad afianzada por el tiempo - el amor tranquilo - conocimiento mutuo - detalles conocidos - manías asumidas - errores perdonables - metas comunes - apoyo recíproco. 

La locura, la fugacidad, la emoción y lo imprevisible - las miradas furtivas - los abrazos inesperados - la ambición - muchas personas interesantes - la pasión - el riesgo de lo desconocido - sutilezas espontáneas - manías y defectos - errores sin importancia - una noche por delante - fortaleza personal. 


Venga, os invito a que os decantéis por alguna de las dos listas. ¿Os resulta fácil hacerlo?