Un espacio para diversas cosas. Exponer, satisfacer ego, meditar, relatar, contar vivencias, locuras, momentos.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
Evasión
Situad la escena en un restaurante de alta cocina. Un cocinero de fama mundial, un local espectacular con espacios diáfanos hechos para la comodidad de los comensales, un servicio exquisito, cubertería y demás enseres diseñados sólo para ese lugar. La satisfacción del cliente es el único objetivo de los dueños del local y de todo su equipo. En la entrada del recinto, podemos observar los coches de alta gama que llegan con hombres de negocios, chicas y chicos guapos, mafiosos, comerciantes, políticos, inversionistas, comisionistas y turistas.
Todos ellos buscan un momento de distracción culinaria; la evasión de sus asuntos más difíciles. Van a darse una tregua de unas horas para sus decisiones más espinosas e importantes. El empresario va a dejar de pensar en la sucursal sita en Marruecos que quiere ampliar cerrando una factoría en Calatayud, los chicos y chicas guapas van a dejar - sólo por un momento - de mirar si tienen los zapatos limpios, los mafiosos van a perdonar alguna vida, los comerciantes obviarán la próxima liquidación del IVA, los políticos podrán ser ellos mismos, sin ataduras, frente a un buen plato de comida. Los inversionistas y los comisionistas dejarán de proyectar urbanizaciones en la costa azul francesa y los turistas dejarán de mendicar ser timados por algún pillo local en las Ramblas.
Marc, el camarero más valorado del restaurante dió la orden:
- Servid todos los platos sin comida
Tras las primeras idas y venidas de los camareros con los platos vacíos el local se convirtió en un murmullo. ¿Quién ha osado ser el perturbador de la relajación ajena? ¿Quién ha permitido que tan ilustres comensales no puedan gozar de una buena mesa? ¿Saldría el amo del local para pedir excusas y dar explicaciones?
Nada de ello ocurrió, nadie sirvió ni un triste espárrago a la parrilla. Todos, sentados e inmóviles se vieron obligados a pensar en la fragilidad de su evasión. Los más adelantados pudieron intrpretar que su poder, el Poder, no era más que un conglomerado de acciones encadenadas hacia una satisfacción que, sin momentos de tensión aletargada, se convertía más en una pesadilla que en un recurso.
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