Hace calor, ¡mucha calor! Además, coches voltean por Pallejà animando (pitando y vitoreando) a la selección, si gana España quemarán las útlimas reservas de la nit de Sant Joan. Y estoy algo triste. Me gustaría poder llamar por teléfono a personas que no estan ahora en Barcelona, hablar con ellas y olvidarme un rato de las preocupaciones. Llevo tiempo pensando en que he tirado un año por la borda. He conocido a gente, he vivido demasiadas experiencias (alguna de ellas pseudo-traumatica), compensadas por momentos y personas nuevas que merecen la pena.
Ya avisé, no soy capaz de resumir cuando quiero explicar algo y tengo mis momentos de ego personal en los que me apetece explicarme al mundo. Doy mil vueltas, intento disimular lo que quiero decir, hasta que en una de las piruetas doy con lo que quiero decir. Esta vez tampoco haré el esfuerzo, ¡quizá sea mi manera de contar las cosas!
Os decía, me apetece estar con gente a la que ahora no puedo ver. Evadirme y contarles mis preocupaciones. Ellos saben cuáles son. Lo saben bien. He dejado de ser responsable con los estudios; he actuado de forma impulsiva, con subidas y bajadas, no me reconozco. Me cuesta romper con eso, es más, aun no lo he hecho. He roto con las constancia que me aseguraba acabar la carrera a tiempo, he derrochado dinero, tiempo y energias; y lo peor, mucho ánimo.
Llevo semanas apático, sin motivación. Supongo que, como cualquiera, intento buscar culpables hasta que en ese rodeo sólo encuentro errores propios. La mala suerte, la casualidad... también han debido jugar su papel.
Es lo que me cuesta sostener, no saber qué hacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario