- Oye, el 24 de Julio es mi cumpleaños. Cumplo 50 años. ¿Sabes? Me encantaría tener unos pendientes que fueran parecidos a este anillo. Me lo regaló mi madre, tu abuela.
Yo sabía que mi madre intentaba hacerme saber que quería ese regalo para su cumpleaños. Lo capté rápido. Pensé en qué momento podría escaparme para ir a una joyería e intentar dar con unos pendientes tan peculiares. Una perla mediana rodeada de dos pequeños puntitos de algo más brillante; todo en una espécie de esfera poco perfecta hecha de oro. Los encontraría.
Pero los pendientes, aquéllo que me había pedido disimuladamente mi madre, me hicieron pensar en una cadenita de oro que me regaló mi familía cuando tenía 9 años. ¿Dónde la habría guardado? ¿Por qué soy tan despistado?. Revolví cajones, desordené camisetas, camisas, pantalones e incluso cajas de calzado; nada. La cadenita estaba en una copa que mi padre ganó cuando hacía maratones, su época de atleta. Allí estaba, muy limpia.
Pero lo más soprendente llegó cuando al ver lo que había en ella escrito, pude leer la fecha de hoy 13 años atrás. De suponer, que ahora luzco la cadena. Creo que no la perderé jamás de vista; aunque quién sabe si en mi cuello o en alguna otra copa de mi padre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario