"I want my money back", decía la primera ministra inglesa Tatcher cuando iba a Bruselas para tratar temas económicos referentes a la, ahora, Unión Europea. Pero no va sobre ella.
Hoy os atormento con algunas reflexiones, muchas de ellas inmaduras, que alguna vez han ocupado mi cabeza. ¿Pensamos en los demás cuándo decidimos algo importante? ¿Nos sentimos condicionados, en exceso, cuando damos un paso firme? ¿Cuidamos los detalles más estéticos o de poco valor (no por ello menos importantes) a la hora de dejar atrás a personas, momentos, circunstancias o prácticas?
Es la empatía, algo que requiere de un frágil equilibrio entre la personalidad y el individuo que, por otra parte, comparte - menos mal - gran parte de la vida con los demás.
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