Pensad. Teneis tres puntos de vista, mínimo, para afrontar las decisiones más transcendentes o los problemas más simples: No aceptar, aceptar o compensar.
Pero claro, la sutileza de lo que nos ocurre no nos permite clasificar de manera tan fría la disposición frente a los problemas, decisiones o alegrias. ¿No?
Creo que las posturas opuestas, aceptar y no aceptar, son las más fáciles - que no peores -. Pero los que tratamos de aminorar el efecto de cualquier cosa con una sensación, palabra, ocurrencia, hecho, un sueño, ¿No podemos llegar a volvernos locos?
De momento, trato de compensar.
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