sábado, 8 de enero de 2011

Barrera abierta; 2010

Para aquél que lea esto con relativa frecuencia, debe saber que todo lo que escriba en este "post" sera personal, es decir, quizá sinónimo de pesado. Pero tengo ganas de escribir, a mi manera, cómo interpreto mi año 2010. En un ataque de ego me gusta escribir todo aquéllo con importancia que me ha pasado durante estos meses, de hecho, muchas veces escribo para ordenar ideas que andan sueltas y sin conexión por mi cabeza. Ahí va. Y disculpas de antemano.

Tras la última campanada y las felicitaciones oportunas; coche, música y la compañía del inseparable amigo que ha vivido conmigo (presencial o mentalmente) el año que precede. Discoteca y locura para la primera noche del año.

Ese mismo mes de Enero, el primero del año, marcó en parte el resto del año. Casualidades que se vuelven en coincidencias y coincidencias que acaban siendo voluntades. Éstas acaban en locuras, y como siempre, las locuras acaban mal. ¿O no acaban nunca?

La Universidad, poco que decir, no supe si la calefacción funcionava bien durante el mes más frío del año. Podeis adivinar el por qué. Y el resultado, si es que lo hubo, de los exámenes.

Pero, cuidado, las locuras son emocionantes y vibrantes en el momento en el que suceden. Olvidas todo, compromisos, valores, proyectos y no ves más que aquéllo que está a punto de impactar en la cara. No falla, y no os invito a comprobarlo - o sí -.

El más corto del año, Febrero, el momento loco más algido del año. Con viaje a Roma incluído. Pero lejos de parar un poco, tres semanas despues fuí a Lisboa; dónde pude comprobar la cuidadosa confortabilidad de sus baños y grifos. Nada más.

Y no paraba de llover eh, en Roma nevó, regresé y llovía, en Lisboa también y cuando llegué a Barcelona se puso a nevar. El inseparable sabe que estuvo en el peor momento de mi vida conmigo. Jamás lo olvidaré.

Abril y Mayo, de los que solo (RAE dixit) recuerdo que tienen 30 y 31 dias (¿o al reves, o todo lo contrario?)

Junio, o cómo creer que puedes sobreponerte sin hacerlo. Pero tengo buenos recuerdos y una renovada visión de los norte americanos. Me basta.

Junio, ¿exámenes no? Eso es, al menos, lo que indica la guía docente de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona. Crédulo y lo creeré.

Julio o cómo pasar todas las mañanas estudiando sin necesidad. Aunque como distracción y apertura de miras, no tuvo precio - o sí y mi cuenta lo notó en exceso -.

Agosto, va, reserva un vuelo, una habitación en un albergue y piérdete unas semanas por una ciudad que no conozcas. Quién sabe, qué y cómo. Una experiencia más. Y mucha sidra, cerveza y hamburguesas. Además de caminatas con Abel (un hallazgo del pasado año)

Septiembre, Derecho Público Catalán. Aprobado. Vaya, pero si recuerdo lo que era estudiar.

Octubre, otro més que no recuerdo. Me lo haré mirar, ¡No han pasado ni cuatro meses!

27 de Noviembre, 22 años. El mes de Noviembre, interesante. Siempre me lo parece y este año no ha sido distinto. No podré olvidar fácilmente (ni quiero) un trayecto en taxi con buena compañía. Y no hablo del conductor sorprendido. Pero lo dicen de los incoherentes, ¿Te gusta, sí? Pero ara no toca.

Diciembre, nada, meditando qué escribir en este soporífero texto.

Pero, ni mucho menos, todo ha sido negativo. Conservo y quiero más, si cabe, a todos los amigos de los que puedo sentirme afortunado en tener. Además he incluído a varias personas en ese círculo. Frío, cada uno debe saber la forma en la que demuestro - si es que se nota - la manera en la que quiero a las personas tal y cómo son. Confío en la inteligencia de los que me rodean.

No ha sido un buen año, pero para que los haya, buenos, debes haber pasado algun año malo. Por la comparación y esas cosas.

El 2011 debe ser un buen año, y si no, será un mero tránsito hacia el siguiente.

- ¿Eres optimista?
- Sí, por qué
- Bueno, lo que has escrito...
- ¿Crees que un pesimista puede escribir aquéllo que le pasa sin esperar que todo cambie a mejor?

Feliz año nuevo a todos.

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