martes, 14 de diciembre de 2010

- Recordé tu nombre, ¿Crees que se puede pedir más? -

Cuando la vi sabía que era una mujer muy especial. Debe tener más de cincuenta años. Muy guapa, con los ojos claros y los labios siempre pintados de color rojo. Armada con una sonrisa casi eterna y algo desafiante. Era de ese tipo de personas que miran con comprensión pero exigencia. Divorciada, una francesa que vivía con su hija adolescente en Barcelona. Pero es lógico que penseis - ¿dónde la conociste? -. Fue mi profesora de francés durante el mes de Julio en el Institut Français de Barcelona.

Hasta ahí nada relevante. Una profesora más. Pero su actitud hacía que ella fuese para mí una persona muy interesante. Y hoy, esperando a que el ascensor llegara a la quinta planta del edificio para ir pitando hasta la calle Buenos Aires y no perder el bus, me la encontré retocando sus labios. Se estaba mirando en la parte acristalada de la puerta del ascensor. ¡Tan coqueta!

- ¡Fabienne! ¿Qué tal, me recuerdas?
- Claro, eres Alberto. ¡El chico que tras un intensivo de francés, se marchaba a Londres y no se iba a París para aprovechar el curso! Cómo iba a olvidarlo.
- Bueno, Fabienne... no hay que tomarse la vida con tanta seriedad. Aunque, antes, yo era un chico metódico.
- ¿Y cuándo dejaste de serlo?

Llegamos a la planta baja, le abro la puerta y salimos para llegar a la Avenida Diagonal.

- Fabienne, no lo se. Dejar de serlo no fue una decisión, surgió así.
- Eres joven, ¡Para qué te hago estas preguntas! ¿Qué tal el verano?
- Bien, normal
- ¿Normal?
- ¿Qué imagen decides para que sea tu favorita?
- No lo sé, está por ver; seguro.

Ella giraba hacia la izquiera para llegar a la estación de metro de Diagonal, yo giraba hacia la derecha.

- Bueno, nos vemos Alberto
- Claro, cualquier dia de estos
- Por cierto, ¿en qué nivel estás, el segundo no?
- Sí, ¡si contigo cursé el primer curso!
- Recordé tu nombre, ¿Crees que se puede pedir más? - Reía

Y cada uno siguió con su camino, aunque antes, busqué la mirada de esa mujer llena de vida. Seguro que pude captar algo de su energía.

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