Mueve las piernas, nervioso. Mira a las nubes, al frente, dentro de su chaqueta. Se toca la nariz, mira que nadie vea cómo mete el dedo en ella. Observa lo qué hacen los que no comparten su actividad. Sopesa ir con ellos y dejar lo que está haciendo. Decide quedarse dónde está - lo que se empieza se termina -. Es muy aburrido, no pasa nada nuevo. Los demás disfrutan, él no. Piensa: - ¿Hago bien en estar aquí, es lo que yo quiero hacer, o, estoy aquí porqué estan mis amigos? Tras la reflexión se acaba todo, ya le han marcado gol.
Los hay que interrumpen a los niños y niñas cuando juegan. Que intentan comprenderlos utilizando su lenguaje. Basta observarlos y que sepan que estás ahí.
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