sábado, 25 de junio de 2011

Del insomnio

Hace calor y piensas: ¿Será mejor dormir con camiseta?

Varias vueltas y posiciones. Buscas la excusa que no te deja dormir. Y no sabes si piensas o sueñas, o intentas hacer alguna de las dos cosas. Qué de cosas sin moverse de una cama de una habitación.

Fijas la mirada hacia el techo, sin saber dónde estás clavando tus ojos rasgados. Pones tu dedo índice en los labios, como si en cualquier momento fueras a decir en alto la idea a la que no eres capaz de llegar. Diriges tu mirada a izquierda y derecha. Poco a poco vas notando que va haciendo algo más de frío - fresco - y vas moviéndote por la cama ya con más lentitud.

De pronto encuentras acomodo y ya no colocas tu cabeza en la almohada de manera brusca. Parece que falta poco para, al fin, dormir plácidamente.

Y exhausto cierras los ojos. La preocupación que tienes no se ha marchado, se presentará mañana a la misma hora. Cuando ya no tengas nada más en la mente a lo que puedas dedicar algo de espacio. Vendrá cuando quieras descansar.

Y es que lo que no solucionas despierto no te dejará dormir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario