lunes, 29 de agosto de 2011

¿Puedes tocarlo con los dedos?

- Cállate.

No sonó como una orden brusca. Algo así como un aviso, como cuando una madre te mete prisa por vestirte para llegar al colegio. Y es que las cosas importantes, las conversaciones determinantes, suelen ser pausadas; quizá un truco para dar a las palabras la relevancia que se les supone.

Olvida todas tus ocupaciones. En este instante vas a preocuparte por aquello a lo que te gustaría acariciar, por los recuerdos que quieres volver a vivir, por las canciones que quieres volver a escuchar y bailar. Vas a tener en cuenta las sonrisas que has dado y las que has recibido. Las carcajadas. ¿A caso no es eso mucho más importante que las pretensiones que alcanzas a tocar con los dedos?

Frena. Recuerda una historia del campo castellano. Cuentan que algunos pastores van pensando en sus preocupaciones mientras acompañan al rebaño por las llanuras de la Meseta. Poco a poco van desgranando los malos recuerdos y los van obviando, acarician los recuerdos bonitos hasta que llegan a la roca o piedra más cómoda dónde poder sentarse para morir en paz.

Quizá deberias hacer como ellos, aunque no morir, ir cerrando el día acompañado de las mejores sensaciones. Tu roca será la cama y el final vendrá con los rayos del sol que harán que olvides esta charla.


viernes, 26 de agosto de 2011

De los pequeños y dulces vicios

Eres capaz de evadirte de las altas temperaturas y pensar sobre algunas de las gilipolleces que te relataré aquí. ¡Venga!

Tengo una costumbre de la que siempre trato de escapar. Picar algo dulce antes de ir a dormir, y mientras me como dos o tres galletas Príncipe he pensado en todos aquellos momentos en los que un detalle dulce - o salado - ha coprotagonizado una situación importante.

Lacasitos, una palmera de chocolate, un Huesito, una galleta de chocolate (cubierta o rellena), una magdalena (cuidado con la gula de las rellenas con chocolate...) una golosina (lenguas, ositos, melones, sandias, colas, manzanas, dentaduras...)

Y pensarás (y ojo, aciertas) ¿Debe guardar alguna relación la importancia de un momento con la ingesta - mía y no se si tuya - de algo dulce?

Ello me hace pensar en la importancia que le doy al momento de ir a dormir. Me acabo la última Príncipe, bebo un trago de agua, me lavo los dientes y a la cama.

Buenas noches.

domingo, 7 de agosto de 2011

De una pareja de golondrinas

Agosto, al fin han llegado las noches de calor y pantalón corto. Sí, esas noches que tanto has pedido y de las que en tan poco tiempo te has cansado. Fumas en la ventana del lavadero, medio dormido, y ves una escena tierna. Una pareja de golondrinas duermen plácidamente en el pollete de una ventana, la de tu habitación. Muy juntos, pegados.

Y en contraste con esa escena tan tranquila, decides no pensar en nada más que en acabar ese cigarro, beber algo, lavarte los dientes e ir a la cama a dormir. Sabes que las golondrinas, los pájaros en la cabeza, volveran cuando no puedas dormir en la cama ¡Tan acalorado...!

Abres la persiana con mucho cuidado. No quieres despertar a las golondrinas. Y no lo vas hacer.