Agosto, al fin han llegado las noches de calor y pantalón corto. Sí, esas noches que tanto has pedido y de las que en tan poco tiempo te has cansado. Fumas en la ventana del lavadero, medio dormido, y ves una escena tierna. Una pareja de golondrinas duermen plácidamente en el pollete de una ventana, la de tu habitación. Muy juntos, pegados.
Y en contraste con esa escena tan tranquila, decides no pensar en nada más que en acabar ese cigarro, beber algo, lavarte los dientes e ir a la cama a dormir. Sabes que las golondrinas, los pájaros en la cabeza, volveran cuando no puedas dormir en la cama ¡Tan acalorado...!
Abres la persiana con mucho cuidado. No quieres despertar a las golondrinas. Y no lo vas hacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario