martes, 20 de septiembre de 2011

Del DÉFICIT.. de atención.

Nos encontramos ante unos meses con cabeceras de diarios copadas por los problemas de déficit de las economias occidentales. El ciudadano de a pie resulta contagiado por las turbulencias, dicen, que emanan de arriba (y por la grandilocuencia de algunos titulares, quizá del mísmisimo Dios). Pero a veces es sano pasear y no como mero ejercicio vitalista

Para los que pasean o caminan por la Avenida Diagonal de Barcelona, en frente de los edificios de la Caixa, no les debe sonar extraño el relato: Una señora mayor, muy anciana, que a penas puede sostenerse en pie y que, por lo que parece, sólo se alimenta de la leche -caliente- que contiene un break sucio. La mujer, cuando no dormida, vende pulseras y otros artículos. A simple vista nos encontramos ante una mujer que lo pasa mal, que permanece sentada bajo el sol durante muchas horas ante la mirada -o cuanto menos el desprecio- de todos los que pasamos por allí. Todos con algo por hacer.

Pero ahí está, una anciana en frente del coloso financiero. Y nadie -yo tampoco- hemos pensado que la solución a sus problemas, en parte, pasa por todos nosotros.

Mientras, seguimos leyendo las preocupantes -e inaccesibles- noticias de los diarios para poder esquivar la imagen de una anciana desvalida sentada en un banco a merced del tiempo.

Y es que el déficit también es de atención.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Go!

Soy consciente de que quizá te extrañe que escriba sobre tu marcha a Venecia. Suelo parecer bastante frío y distante, pero tengo la esperanza de que no doy esa sensación cuando me llegan a conocer un poco - o me dejo conocer -. Y creo que tú me conoces.

¡Basta! Tú eres el protagonista de estas rayas. Te vas a Venecia de Erasmus, una experiencia que seguro te encantará y de la que sacarás mucho provecho. Espero que allí también contemples hasta el último detalle de lo mucho que vas a ver. Pero, tengo que admitirlo, ¡Me da mucha pena qué te vayas!

¿Y sabes por qué? Porque los amigos se cuentan las vivencias sin necesidad de respetar los turnos, las pausas, sin pensar si lo que dicen es coherente o no, sin miedo a parecer estúpido o ilógico, con la tranquilidad de que quién te escucha dedica la misma atención sobre tus asuntos que la que emplearía para si mismo.

Pero sólo decir eso sería muy egoísta. Espero que pases un año maravilloso. Y que en algunas de tus experiencias por allí pienses en tu amigo "la veterana". Yo prometo que haré lo mismo.

¡Pásalo en grande Omar! ¡Te lo mereces!

lunes, 5 de septiembre de 2011

De cuando no hay ratos

Tienes mil cosas en mente y poco tiempo para hacerlas. Debes ir a trabajar, pagar unos recibos, hacer una transferencia, saludar amablemente a los que conoces pero no tratas, ayudar a bajar un carro que lleva una mujer embarazada; además, esperas el bus que acabas perdiendo para acabar en el tren. Añade las obligaciones más elementales (dormir algo, ducharte, comer...) Vamos, que pareces ocupado.

Pero no eres un chico básico, todo lo contrario, algo complicado. Mientras aguantas el bocadillo de tortilla que vas a comer pensando en la prueba que tienes minutos más tarde, e intentas encontrar diez céntimos del bolsillo para completar el precio de la coca-cola que sacas de la máquina, aparece la reflexión más importante que has hecho en muchos dias.

Hoy, declaras tu escepticismo ante los voceros que nos hablan de la necesaria tranquilidad y meditación que se requiere para llegar a conclusiones válidas sobre el ámbito personal. Admites, en definitiva, que hay situaciones que no dependen, en exclusiva, de tu propia actuación. Dudas y eso te hace vulnerable, pero con ello, te conviertes en alguien consciente. Y eso te gusta