Seguro que no os hablo de nada nuevo si os cuento que los lugares toman un significado personal según las vivencias de cada individuo. Una casa, una plaza, un portal, un ascensor, un escalón, un bar...
Y para los que me conoceis un poco, seguro que no teneis dificultad para entender hacía dónde quiero dirigir el texto.
De que mitificamos los lugares gracias a las cosas buenas y malas que nos han pasado en ellos, estamos avisados. Pensad en el tiempo en el que no habéis podido pasar por algún lugar intentando no recordar un instante de vuestras vidas. Exacto, has construído un relato: mezclaste lo que te sucedió con lo que no pasó, añadiendo lo que te hubiera gustado que pasara.
Y en ese punto, la racionalidad que se nos supone nos ha abandonado. Aunque la misma miseria o fortuna nos hace recobrar la fuerza para volver a enfrentarnos a ese lugar sin más. La sensación de la que os hablo es tan placentera como tranquilizadora.
Pero... ¿Qué os voy a contar?
Un espacio para diversas cosas. Exponer, satisfacer ego, meditar, relatar, contar vivencias, locuras, momentos.
lunes, 19 de diciembre de 2011
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Por la infancia
Os voy a confesar que no siempre me muestro todo lo atento que debería cuando me hablan los chicos y chicas de la escuela dónde trabajo. Muchos te transmiten problemas que no son tales, pequeñas riñas que se olvidan a los cinco minutos. Pero hoy no ha sido así.
- Alberto, ¿Sabes hacia dónde va ese tren?
- Es la vía de los trenes de Renfe, que pasan por Molins de Rei y siguen hacia la estación de Sants
- Entonces... ¿Con un tren como ese puedo llegar a Viladecans?
- Claro, por supuesto
- Ah, es que tengo ganas de escaparme de la Residencia e ir a vivir otra vez con mi madre.
- Bueno, pero en la Residencia te cuidan y están por tí hasta que tu madre - que está pasando por una mala racha o tiene algunos problemas - pueda atenderte.
- Ya, pero si mi madre hubiera estado en casa cuando vinieron para llevarme a la Residencia, seguramente seguiría viviendo en casa con ella.
El chico, de diez años, se ha elaborado una historia que le permite vivir sin dolor. Ha generado una injustícia cometida contra él y su madre para protegerse de la verdad. Y la verdad, problablemente, es que su madre no estaba en condiciones de darle los cuidados más indispensables.
- Pero, piensa que ahora lo mejor para tí es estar en el Centro hasta que tu madre se recupere de esa mala etapa. Escaparte... sería empeorar la situación tuya y de tu madre. Los problemas se resuelven con paciencia. Cuando todo acabe te sentirás satisfecho de haber actuado con responsabilidad. Hazme caso, en serio.
- Ya, pero yo quiero vivir con mi madre, ¡Sólo la veo una vez cada dos semanas en una habitación!
Ante eso, ni la supuesta racionalidad que te proporciona ser adulto consigue que puedas dar una respuesta esperanzadora a ese chico. Y es que, son demasiadas las ocasiones en las que un chico vive inmerso en problemas que no le pertencen y, ante ello, los mayores deberiamos reflexionar. En un contexto en el que damos mucha importancia a las noticias económicas, ¿Alguien está tejiendo una red de apoyo para estos chicos y sus familias?
Deberíamos sentirnos responsables de algo que nos atañe a todos. La felicidad de aquéllos que algún día decidirán por los más pequeños.
- Alberto, ¿Sabes hacia dónde va ese tren?
- Es la vía de los trenes de Renfe, que pasan por Molins de Rei y siguen hacia la estación de Sants
- Entonces... ¿Con un tren como ese puedo llegar a Viladecans?
- Claro, por supuesto
- Ah, es que tengo ganas de escaparme de la Residencia e ir a vivir otra vez con mi madre.
- Bueno, pero en la Residencia te cuidan y están por tí hasta que tu madre - que está pasando por una mala racha o tiene algunos problemas - pueda atenderte.
- Ya, pero si mi madre hubiera estado en casa cuando vinieron para llevarme a la Residencia, seguramente seguiría viviendo en casa con ella.
El chico, de diez años, se ha elaborado una historia que le permite vivir sin dolor. Ha generado una injustícia cometida contra él y su madre para protegerse de la verdad. Y la verdad, problablemente, es que su madre no estaba en condiciones de darle los cuidados más indispensables.
- Pero, piensa que ahora lo mejor para tí es estar en el Centro hasta que tu madre se recupere de esa mala etapa. Escaparte... sería empeorar la situación tuya y de tu madre. Los problemas se resuelven con paciencia. Cuando todo acabe te sentirás satisfecho de haber actuado con responsabilidad. Hazme caso, en serio.
- Ya, pero yo quiero vivir con mi madre, ¡Sólo la veo una vez cada dos semanas en una habitación!
Ante eso, ni la supuesta racionalidad que te proporciona ser adulto consigue que puedas dar una respuesta esperanzadora a ese chico. Y es que, son demasiadas las ocasiones en las que un chico vive inmerso en problemas que no le pertencen y, ante ello, los mayores deberiamos reflexionar. En un contexto en el que damos mucha importancia a las noticias económicas, ¿Alguien está tejiendo una red de apoyo para estos chicos y sus familias?
Deberíamos sentirnos responsables de algo que nos atañe a todos. La felicidad de aquéllos que algún día decidirán por los más pequeños.
lunes, 24 de octubre de 2011
Identifícate.
Me temo que no soy el primero en plantearme una reflexión como la que os presento hoy, pero me consuela saber que no seré el último y que ésta será al menos la penúltima vez que me encuentre ante esta distracción.
Una convención tan antigua como válida. "Cuando transitas distraído, vuelve a tus orígenes". Y es que... No somos más que una proyección en el tiempo. Unos desean no restar en el olvido, otros optan por vivir al día. Muchos carecen del sentido necesario para pensar acerca del grupo al que pertenecen. Y los hay que deciden plantearse enternamente quiénes son y hacia dónde se dirigen; y creo que, por suerte o por desgracia, me encuentro entre esos indecisos.
Una convención tan antigua como válida. "Cuando transitas distraído, vuelve a tus orígenes". Y es que... No somos más que una proyección en el tiempo. Unos desean no restar en el olvido, otros optan por vivir al día. Muchos carecen del sentido necesario para pensar acerca del grupo al que pertenecen. Y los hay que deciden plantearse enternamente quiénes son y hacia dónde se dirigen; y creo que, por suerte o por desgracia, me encuentro entre esos indecisos.
martes, 20 de septiembre de 2011
Del DÉFICIT.. de atención.
Nos encontramos ante unos meses con cabeceras de diarios copadas por los problemas de déficit de las economias occidentales. El ciudadano de a pie resulta contagiado por las turbulencias, dicen, que emanan de arriba (y por la grandilocuencia de algunos titulares, quizá del mísmisimo Dios). Pero a veces es sano pasear y no como mero ejercicio vitalista
Para los que pasean o caminan por la Avenida Diagonal de Barcelona, en frente de los edificios de la Caixa, no les debe sonar extraño el relato: Una señora mayor, muy anciana, que a penas puede sostenerse en pie y que, por lo que parece, sólo se alimenta de la leche -caliente- que contiene un break sucio. La mujer, cuando no dormida, vende pulseras y otros artículos. A simple vista nos encontramos ante una mujer que lo pasa mal, que permanece sentada bajo el sol durante muchas horas ante la mirada -o cuanto menos el desprecio- de todos los que pasamos por allí. Todos con algo por hacer.
Pero ahí está, una anciana en frente del coloso financiero. Y nadie -yo tampoco- hemos pensado que la solución a sus problemas, en parte, pasa por todos nosotros.
Mientras, seguimos leyendo las preocupantes -e inaccesibles- noticias de los diarios para poder esquivar la imagen de una anciana desvalida sentada en un banco a merced del tiempo.
Y es que el déficit también es de atención.
Para los que pasean o caminan por la Avenida Diagonal de Barcelona, en frente de los edificios de la Caixa, no les debe sonar extraño el relato: Una señora mayor, muy anciana, que a penas puede sostenerse en pie y que, por lo que parece, sólo se alimenta de la leche -caliente- que contiene un break sucio. La mujer, cuando no dormida, vende pulseras y otros artículos. A simple vista nos encontramos ante una mujer que lo pasa mal, que permanece sentada bajo el sol durante muchas horas ante la mirada -o cuanto menos el desprecio- de todos los que pasamos por allí. Todos con algo por hacer.
Pero ahí está, una anciana en frente del coloso financiero. Y nadie -yo tampoco- hemos pensado que la solución a sus problemas, en parte, pasa por todos nosotros.
Mientras, seguimos leyendo las preocupantes -e inaccesibles- noticias de los diarios para poder esquivar la imagen de una anciana desvalida sentada en un banco a merced del tiempo.
Y es que el déficit también es de atención.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Go!
Soy consciente de que quizá te extrañe que escriba sobre tu marcha a Venecia. Suelo parecer bastante frío y distante, pero tengo la esperanza de que no doy esa sensación cuando me llegan a conocer un poco - o me dejo conocer -. Y creo que tú me conoces.
¡Basta! Tú eres el protagonista de estas rayas. Te vas a Venecia de Erasmus, una experiencia que seguro te encantará y de la que sacarás mucho provecho. Espero que allí también contemples hasta el último detalle de lo mucho que vas a ver. Pero, tengo que admitirlo, ¡Me da mucha pena qué te vayas!
¿Y sabes por qué? Porque los amigos se cuentan las vivencias sin necesidad de respetar los turnos, las pausas, sin pensar si lo que dicen es coherente o no, sin miedo a parecer estúpido o ilógico, con la tranquilidad de que quién te escucha dedica la misma atención sobre tus asuntos que la que emplearía para si mismo.
Pero sólo decir eso sería muy egoísta. Espero que pases un año maravilloso. Y que en algunas de tus experiencias por allí pienses en tu amigo "la veterana". Yo prometo que haré lo mismo.
¡Pásalo en grande Omar! ¡Te lo mereces!
¡Basta! Tú eres el protagonista de estas rayas. Te vas a Venecia de Erasmus, una experiencia que seguro te encantará y de la que sacarás mucho provecho. Espero que allí también contemples hasta el último detalle de lo mucho que vas a ver. Pero, tengo que admitirlo, ¡Me da mucha pena qué te vayas!
¿Y sabes por qué? Porque los amigos se cuentan las vivencias sin necesidad de respetar los turnos, las pausas, sin pensar si lo que dicen es coherente o no, sin miedo a parecer estúpido o ilógico, con la tranquilidad de que quién te escucha dedica la misma atención sobre tus asuntos que la que emplearía para si mismo.
Pero sólo decir eso sería muy egoísta. Espero que pases un año maravilloso. Y que en algunas de tus experiencias por allí pienses en tu amigo "la veterana". Yo prometo que haré lo mismo.
¡Pásalo en grande Omar! ¡Te lo mereces!
lunes, 5 de septiembre de 2011
De cuando no hay ratos
Tienes mil cosas en mente y poco tiempo para hacerlas. Debes ir a trabajar, pagar unos recibos, hacer una transferencia, saludar amablemente a los que conoces pero no tratas, ayudar a bajar un carro que lleva una mujer embarazada; además, esperas el bus que acabas perdiendo para acabar en el tren. Añade las obligaciones más elementales (dormir algo, ducharte, comer...) Vamos, que pareces ocupado.
Pero no eres un chico básico, todo lo contrario, algo complicado. Mientras aguantas el bocadillo de tortilla que vas a comer pensando en la prueba que tienes minutos más tarde, e intentas encontrar diez céntimos del bolsillo para completar el precio de la coca-cola que sacas de la máquina, aparece la reflexión más importante que has hecho en muchos dias.
Hoy, declaras tu escepticismo ante los voceros que nos hablan de la necesaria tranquilidad y meditación que se requiere para llegar a conclusiones válidas sobre el ámbito personal. Admites, en definitiva, que hay situaciones que no dependen, en exclusiva, de tu propia actuación. Dudas y eso te hace vulnerable, pero con ello, te conviertes en alguien consciente. Y eso te gusta
Pero no eres un chico básico, todo lo contrario, algo complicado. Mientras aguantas el bocadillo de tortilla que vas a comer pensando en la prueba que tienes minutos más tarde, e intentas encontrar diez céntimos del bolsillo para completar el precio de la coca-cola que sacas de la máquina, aparece la reflexión más importante que has hecho en muchos dias.
Hoy, declaras tu escepticismo ante los voceros que nos hablan de la necesaria tranquilidad y meditación que se requiere para llegar a conclusiones válidas sobre el ámbito personal. Admites, en definitiva, que hay situaciones que no dependen, en exclusiva, de tu propia actuación. Dudas y eso te hace vulnerable, pero con ello, te conviertes en alguien consciente. Y eso te gusta
lunes, 29 de agosto de 2011
¿Puedes tocarlo con los dedos?
- Cállate.
No sonó como una orden brusca. Algo así como un aviso, como cuando una madre te mete prisa por vestirte para llegar al colegio. Y es que las cosas importantes, las conversaciones determinantes, suelen ser pausadas; quizá un truco para dar a las palabras la relevancia que se les supone.
Olvida todas tus ocupaciones. En este instante vas a preocuparte por aquello a lo que te gustaría acariciar, por los recuerdos que quieres volver a vivir, por las canciones que quieres volver a escuchar y bailar. Vas a tener en cuenta las sonrisas que has dado y las que has recibido. Las carcajadas. ¿A caso no es eso mucho más importante que las pretensiones que alcanzas a tocar con los dedos?
Frena. Recuerda una historia del campo castellano. Cuentan que algunos pastores van pensando en sus preocupaciones mientras acompañan al rebaño por las llanuras de la Meseta. Poco a poco van desgranando los malos recuerdos y los van obviando, acarician los recuerdos bonitos hasta que llegan a la roca o piedra más cómoda dónde poder sentarse para morir en paz.
Quizá deberias hacer como ellos, aunque no morir, ir cerrando el día acompañado de las mejores sensaciones. Tu roca será la cama y el final vendrá con los rayos del sol que harán que olvides esta charla.
No sonó como una orden brusca. Algo así como un aviso, como cuando una madre te mete prisa por vestirte para llegar al colegio. Y es que las cosas importantes, las conversaciones determinantes, suelen ser pausadas; quizá un truco para dar a las palabras la relevancia que se les supone.
Olvida todas tus ocupaciones. En este instante vas a preocuparte por aquello a lo que te gustaría acariciar, por los recuerdos que quieres volver a vivir, por las canciones que quieres volver a escuchar y bailar. Vas a tener en cuenta las sonrisas que has dado y las que has recibido. Las carcajadas. ¿A caso no es eso mucho más importante que las pretensiones que alcanzas a tocar con los dedos?
Frena. Recuerda una historia del campo castellano. Cuentan que algunos pastores van pensando en sus preocupaciones mientras acompañan al rebaño por las llanuras de la Meseta. Poco a poco van desgranando los malos recuerdos y los van obviando, acarician los recuerdos bonitos hasta que llegan a la roca o piedra más cómoda dónde poder sentarse para morir en paz.
Quizá deberias hacer como ellos, aunque no morir, ir cerrando el día acompañado de las mejores sensaciones. Tu roca será la cama y el final vendrá con los rayos del sol que harán que olvides esta charla.
viernes, 26 de agosto de 2011
De los pequeños y dulces vicios
Eres capaz de evadirte de las altas temperaturas y pensar sobre algunas de las gilipolleces que te relataré aquí. ¡Venga!
Tengo una costumbre de la que siempre trato de escapar. Picar algo dulce antes de ir a dormir, y mientras me como dos o tres galletas Príncipe he pensado en todos aquellos momentos en los que un detalle dulce - o salado - ha coprotagonizado una situación importante.
Lacasitos, una palmera de chocolate, un Huesito, una galleta de chocolate (cubierta o rellena), una magdalena (cuidado con la gula de las rellenas con chocolate...) una golosina (lenguas, ositos, melones, sandias, colas, manzanas, dentaduras...)
Y pensarás (y ojo, aciertas) ¿Debe guardar alguna relación la importancia de un momento con la ingesta - mía y no se si tuya - de algo dulce?
Ello me hace pensar en la importancia que le doy al momento de ir a dormir. Me acabo la última Príncipe, bebo un trago de agua, me lavo los dientes y a la cama.
Buenas noches.
Tengo una costumbre de la que siempre trato de escapar. Picar algo dulce antes de ir a dormir, y mientras me como dos o tres galletas Príncipe he pensado en todos aquellos momentos en los que un detalle dulce - o salado - ha coprotagonizado una situación importante.
Lacasitos, una palmera de chocolate, un Huesito, una galleta de chocolate (cubierta o rellena), una magdalena (cuidado con la gula de las rellenas con chocolate...) una golosina (lenguas, ositos, melones, sandias, colas, manzanas, dentaduras...)
Y pensarás (y ojo, aciertas) ¿Debe guardar alguna relación la importancia de un momento con la ingesta - mía y no se si tuya - de algo dulce?
Ello me hace pensar en la importancia que le doy al momento de ir a dormir. Me acabo la última Príncipe, bebo un trago de agua, me lavo los dientes y a la cama.
Buenas noches.
domingo, 7 de agosto de 2011
De una pareja de golondrinas
Agosto, al fin han llegado las noches de calor y pantalón corto. Sí, esas noches que tanto has pedido y de las que en tan poco tiempo te has cansado. Fumas en la ventana del lavadero, medio dormido, y ves una escena tierna. Una pareja de golondrinas duermen plácidamente en el pollete de una ventana, la de tu habitación. Muy juntos, pegados.
Y en contraste con esa escena tan tranquila, decides no pensar en nada más que en acabar ese cigarro, beber algo, lavarte los dientes e ir a la cama a dormir. Sabes que las golondrinas, los pájaros en la cabeza, volveran cuando no puedas dormir en la cama ¡Tan acalorado...!
Abres la persiana con mucho cuidado. No quieres despertar a las golondrinas. Y no lo vas hacer.
Y en contraste con esa escena tan tranquila, decides no pensar en nada más que en acabar ese cigarro, beber algo, lavarte los dientes e ir a la cama a dormir. Sabes que las golondrinas, los pájaros en la cabeza, volveran cuando no puedas dormir en la cama ¡Tan acalorado...!
Abres la persiana con mucho cuidado. No quieres despertar a las golondrinas. Y no lo vas hacer.
lunes, 18 de julio de 2011
Del paso
Has abierto un polín con la boca y has conservado los dientes, ha sido fácil no poner mala cara al comerte una lengua de golosina, has evitado sonrojarte cuando has tropezado en público, has enumerado las preposiciones ante toda la clase, has resuelto miles de problemas de cálculo, has robado chicles en la panadería sin que se diera cuenta la dependienta e incluso te has sentido orgulloso por creer que habías hecho un acto heroico, has mirado a alguien de manera desafiante, has silvado en un momento importante, has puesto semblante serio ante una situación graciosa y has simulado una sonrisa ante un mal momento. Te diría más, te has comido dos calippo de fresa antes de cenar.
¿Y no te costó decidir?
Has embarcado un minuto antes del cierre, te has matriculado llamando y pidiendo una excepción, has copiado en un examen - o en varios -, has mentido a un amigo o le has dado la razón como a un tonto, has dormido en casa de uno de ellos - y en realidad lo has hecho desnudo en una casa distinta - y "has tomado prestado" el mechero de un amigo.
¿Lo pensaste demasiado?
Pues bien prepara excusas, sonrisas, muecas, silencios, morritos, guiños y piruetas. Vas a tirarte a la piscina.
¿Y no te costó decidir?
Has embarcado un minuto antes del cierre, te has matriculado llamando y pidiendo una excepción, has copiado en un examen - o en varios -, has mentido a un amigo o le has dado la razón como a un tonto, has dormido en casa de uno de ellos - y en realidad lo has hecho desnudo en una casa distinta - y "has tomado prestado" el mechero de un amigo.
¿Lo pensaste demasiado?
Pues bien prepara excusas, sonrisas, muecas, silencios, morritos, guiños y piruetas. Vas a tirarte a la piscina.
sábado, 25 de junio de 2011
Del insomnio
Hace calor y piensas: ¿Será mejor dormir con camiseta?
Varias vueltas y posiciones. Buscas la excusa que no te deja dormir. Y no sabes si piensas o sueñas, o intentas hacer alguna de las dos cosas. Qué de cosas sin moverse de una cama de una habitación.
Fijas la mirada hacia el techo, sin saber dónde estás clavando tus ojos rasgados. Pones tu dedo índice en los labios, como si en cualquier momento fueras a decir en alto la idea a la que no eres capaz de llegar. Diriges tu mirada a izquierda y derecha. Poco a poco vas notando que va haciendo algo más de frío - fresco - y vas moviéndote por la cama ya con más lentitud.
De pronto encuentras acomodo y ya no colocas tu cabeza en la almohada de manera brusca. Parece que falta poco para, al fin, dormir plácidamente.
Y exhausto cierras los ojos. La preocupación que tienes no se ha marchado, se presentará mañana a la misma hora. Cuando ya no tengas nada más en la mente a lo que puedas dedicar algo de espacio. Vendrá cuando quieras descansar.
Y es que lo que no solucionas despierto no te dejará dormir.
Varias vueltas y posiciones. Buscas la excusa que no te deja dormir. Y no sabes si piensas o sueñas, o intentas hacer alguna de las dos cosas. Qué de cosas sin moverse de una cama de una habitación.
Fijas la mirada hacia el techo, sin saber dónde estás clavando tus ojos rasgados. Pones tu dedo índice en los labios, como si en cualquier momento fueras a decir en alto la idea a la que no eres capaz de llegar. Diriges tu mirada a izquierda y derecha. Poco a poco vas notando que va haciendo algo más de frío - fresco - y vas moviéndote por la cama ya con más lentitud.
De pronto encuentras acomodo y ya no colocas tu cabeza en la almohada de manera brusca. Parece que falta poco para, al fin, dormir plácidamente.
Y exhausto cierras los ojos. La preocupación que tienes no se ha marchado, se presentará mañana a la misma hora. Cuando ya no tengas nada más en la mente a lo que puedas dedicar algo de espacio. Vendrá cuando quieras descansar.
Y es que lo que no solucionas despierto no te dejará dormir.
martes, 14 de junio de 2011
Controlamos. Sin más.
Nos gusta pensar que controlamos. Sin más. Claro, ¿Cómo no iba a ser así, si voy con los ojos bien abiertos y jamás pierdo la percepción de lo que sucede a mi alrededor?. Ya está, tienes la certidumbre, estás tranquilo y meriendas pan con chocolate. Todo marcha perfecto.
Aguantad un poco más, no os voy a hablar de las casualidades que no controlamos y, dicen, son fruto del azar. No. Pero sí de lo que no vemos aunque hagamos nosotros mismos.
Del portazo que despierta a quién aun sigue durmiendo en el piso de al lado. De la miga de pan que se comerá un gorrión porqué te cayó del bocadillo. Del esfuerzo que conlleva hacer cualquier producto que consumimos sin reflexionar (y a diós gracias que no lo hacemos). Del dolor de espalda de aquél que manipula una máquina que hará tu camiseta. Del dolor de piernas de la oficinista que te renueva el D.N.I a la que maldices por ser tan lenta. ¿Y qué me decís del silvido machacón de un conductor de bus? Esa cantarina puede ser el remedio para el agobio infernal tras unas horas conduciendo y aguantando a señoras que le preguntan sobre trayectos equivocados, día tras día.
Puede parecer estúpido. Pero no estaría de más que valoraramos aquéllo que no controlamos, aunque se dé por alguna conducta nuestra. Un poco de empatía y todos seremos un poco más felices. ¿No?
Aguantad un poco más, no os voy a hablar de las casualidades que no controlamos y, dicen, son fruto del azar. No. Pero sí de lo que no vemos aunque hagamos nosotros mismos.
Del portazo que despierta a quién aun sigue durmiendo en el piso de al lado. De la miga de pan que se comerá un gorrión porqué te cayó del bocadillo. Del esfuerzo que conlleva hacer cualquier producto que consumimos sin reflexionar (y a diós gracias que no lo hacemos). Del dolor de espalda de aquél que manipula una máquina que hará tu camiseta. Del dolor de piernas de la oficinista que te renueva el D.N.I a la que maldices por ser tan lenta. ¿Y qué me decís del silvido machacón de un conductor de bus? Esa cantarina puede ser el remedio para el agobio infernal tras unas horas conduciendo y aguantando a señoras que le preguntan sobre trayectos equivocados, día tras día.
Puede parecer estúpido. Pero no estaría de más que valoraramos aquéllo que no controlamos, aunque se dé por alguna conducta nuestra. Un poco de empatía y todos seremos un poco más felices. ¿No?
viernes, 3 de junio de 2011
De los momentos
Es un dia cualquiera, una noche más, una suma de todas ellas, o una mezcla de todo lo que has vivido. Pero de repente todo te parece distinto. Los árboles siguen en el mismo lugar, las personas pasan, conviven, luchan, se rinden, se conforman, aspiran, reflexionan y además respiran.
Pero tu quieres encontrarle el sentido a este momento. A los recuerdos, a aquello que no hiciste, a lo que no dijiste, a lo que no viviste. Echas la vista atras y evaluas tu conducta. Haces honor a tu condición de humano y reflexionas. Cometes ese error y recuerdas tiempos pasados, quizá mejores. Sabores, olores, instantes, palabras, disculpas, silencios, copas, pasos, escaleras, muecas, casualidades y causalidades.
Y sigues en la casilla de salida, deseando jugar y arriesgarte, pero no perder. Te pesan las derrotas y las victorias a medias. Careces de alternativas. Piensas a cerca de los momentos.
El mismo rugido de motor, las mismas imágenes y sensaciones. Idénticas luces y sombras. Y das mil piruetas para no llegar ahí. Pero estás.
Café doble, atento y extraño. Pendiente y desafecto. Simple e incapaz. Y piensas en lo que te hace sonreír, pero te entristece. Superas las barreras aunque no te pertenezcan. Practicas la conllevancia. Y vives el mismo momento. Lo recuerdas y lo vives. Escribes y meditas para llegar al mismo punto de partida.
Cuidado, simulas y recreas. Vives el momento que nunca has querido. Aquel que imaginaste para los demás. Y cuando despiertas pierdes la pista de lo obvio.
Quieres abrir el mismo sobre de azúcar que te hace remover el café.
Pero tu quieres encontrarle el sentido a este momento. A los recuerdos, a aquello que no hiciste, a lo que no dijiste, a lo que no viviste. Echas la vista atras y evaluas tu conducta. Haces honor a tu condición de humano y reflexionas. Cometes ese error y recuerdas tiempos pasados, quizá mejores. Sabores, olores, instantes, palabras, disculpas, silencios, copas, pasos, escaleras, muecas, casualidades y causalidades.
Y sigues en la casilla de salida, deseando jugar y arriesgarte, pero no perder. Te pesan las derrotas y las victorias a medias. Careces de alternativas. Piensas a cerca de los momentos.
El mismo rugido de motor, las mismas imágenes y sensaciones. Idénticas luces y sombras. Y das mil piruetas para no llegar ahí. Pero estás.
Café doble, atento y extraño. Pendiente y desafecto. Simple e incapaz. Y piensas en lo que te hace sonreír, pero te entristece. Superas las barreras aunque no te pertenezcan. Practicas la conllevancia. Y vives el mismo momento. Lo recuerdas y lo vives. Escribes y meditas para llegar al mismo punto de partida.
Cuidado, simulas y recreas. Vives el momento que nunca has querido. Aquel que imaginaste para los demás. Y cuando despiertas pierdes la pista de lo obvio.
Quieres abrir el mismo sobre de azúcar que te hace remover el café.
lunes, 30 de mayo de 2011
Del escalofrío
* Apaga la luz y con una cerilla enciende unas velas. Escalofrío
* Un grito de un gato atropellado. Escalofrío
* Comprobar la desmemoria de un ser querido, ver su demencia. Escalofrío
* Contactar con un viejo amigo. Saber de él. Escalofrío
* Suspender/aprobar | cumplir/decepcionar. Escalofrío
* Acabar un libro con buen sabor de boca. Escalofrío
* Una noche de Febrero en manga corta. Escalofrío
- Meditar y escribir gilipolleces. Escalofrío
* Un buen final | Un final desgraciado. Escalofrío
Las sensaciones y vivencias más extremas.. nos llevan a lo mismo. A un escalofrío.
* Un grito de un gato atropellado. Escalofrío
* Comprobar la desmemoria de un ser querido, ver su demencia. Escalofrío
* Contactar con un viejo amigo. Saber de él. Escalofrío
* Suspender/aprobar | cumplir/decepcionar. Escalofrío
* Acabar un libro con buen sabor de boca. Escalofrío
* Una noche de Febrero en manga corta. Escalofrío
- Meditar y escribir gilipolleces. Escalofrío
* Un buen final | Un final desgraciado. Escalofrío
Las sensaciones y vivencias más extremas.. nos llevan a lo mismo. A un escalofrío.
sábado, 28 de mayo de 2011
Escalón y comedia
La misma puerta de un portal mal cerrada. Idéntica iluminación, camareros y precios. Los mismos combinados malos y baratos que saben a gloria. Menos humo y más tensión. Las escaleras de siempre, un espejo que no existe, como entonces, en el lavabo de chicos y mucha gente. Todo igual
Como siempre. El mismo recorrido y las mismas imágenes. Un escenario que no ha cambiado. Pero en él no representan la función los mismos actores. Estos comediantes, aun en los mismos cuerpos, ya no ven las cosas desde la misma perspectiva.
Curioso, el mismo lugar, detalles exactos y un cambio radical de la situación.
Reflexiones con varios whiskys de un chino de Barcelona.
Como siempre. El mismo recorrido y las mismas imágenes. Un escenario que no ha cambiado. Pero en él no representan la función los mismos actores. Estos comediantes, aun en los mismos cuerpos, ya no ven las cosas desde la misma perspectiva.
Curioso, el mismo lugar, detalles exactos y un cambio radical de la situación.
Reflexiones con varios whiskys de un chino de Barcelona.
sábado, 14 de mayo de 2011
De la confianza
Nos encontramos ante unos dias dónde personas que no conoces, con las que jamás has hablado, piden tu confianza - entre los que me incluyo, como mendicante de la confianza ajena para estas elecciones locales en Pallejà -. Bien, pero hablamos de otro tipo de confianza, no de la voluntad de dar un voto de confianza - y esta seria la expresion - a un partido o persona determinada. Así que vamos a lo esencial;
La confianza se enmarca en el ámbito más personal del individuo. Y como ya sabeis mi gusto por dar mil piruetas hasta llegar a una conclusión personal de lo que para mí es alguno de los elementos más definitorios de la personalidad y de cómo esta se proyecta ante los demás, hoy toca la confianza.
Confiar o desconfiar de una persona, de una institución, empresa, práctica, país... es, me atrevo a decir, más dramático para el que desconfía que para el que no goza de la confianza del otro. Es decir, no olvidar algo o alguien para tenerlo en la mente sólo por la desconfianza que te transmite debe rozar lo enfermizo.
La desconfianza es la antesala de la inseguirdad. Y ya sabemos que la mayoría de torpezas, desplantes, crímenes, locuras, y desastres de la humanidad en el fondo son fruto de la desconfianza y la inseguridad. Los miedos (personales, colectivos, nacionales...) son parte del problema.
Así que, y ahí llega la parte que jamás concluyo por no saber, será mejor vaciar la mochila de desconfianzas.
La confianza se enmarca en el ámbito más personal del individuo. Y como ya sabeis mi gusto por dar mil piruetas hasta llegar a una conclusión personal de lo que para mí es alguno de los elementos más definitorios de la personalidad y de cómo esta se proyecta ante los demás, hoy toca la confianza.
Confiar o desconfiar de una persona, de una institución, empresa, práctica, país... es, me atrevo a decir, más dramático para el que desconfía que para el que no goza de la confianza del otro. Es decir, no olvidar algo o alguien para tenerlo en la mente sólo por la desconfianza que te transmite debe rozar lo enfermizo.
La desconfianza es la antesala de la inseguirdad. Y ya sabemos que la mayoría de torpezas, desplantes, crímenes, locuras, y desastres de la humanidad en el fondo son fruto de la desconfianza y la inseguridad. Los miedos (personales, colectivos, nacionales...) son parte del problema.
Así que, y ahí llega la parte que jamás concluyo por no saber, será mejor vaciar la mochila de desconfianzas.
miércoles, 4 de mayo de 2011
De la violencia;
Aun no se qué voy a escribir en este artículo, así que os aviso que será un texto desprovisto de la necesaria meditación.
Hace poco pensé, ¿Hay algo que compartamos todos los seres humanos? Más allá de ciertos atributos y características funcionales. Y pensé en la violencia. En todas sus variedades y manifestaciones, la violencia es un rasgo - más o menos desarrollado en los humanos, o, más o menos ejercitado por los humanos - .
Y es que la encontramos en todos los ámbitos. Unos la utilizan como prevención - soy violento, ejerzo una actitud violenta para prevenir determinado hecho - , otros la utilizan como "solución" - me sucede tal cosa, reacciono con violencia para atajar el problema- .
Y compartimos sus consecuencias, aborregados todos. La violencia, la coacción ajena, ¡Debería ser de un úso tan mínimo! La violencia, en todas sus formas, no es más que un fracaso. Un trauma del que participamos todos; y con ello ahogamos la imaginación, el tacto, la sutileza, el esmero, la delicadeza, la inteligencia, las buenas formas, la bondad, el equilibrio, el respeto...
Es más, la violencia está tan extendida que, incluso en un artículo como éste que la denúncia, ha hecho de las suyas. Utilizando un lenguaje a veces demasiado agresivo, de queja y molestia, sin aportar nada.
Repito, no solo penseis en la violencia más palpable y visible. ¿Será, la agresividad, un elemento insustituible en nosotros, los humanos?
Hace poco pensé, ¿Hay algo que compartamos todos los seres humanos? Más allá de ciertos atributos y características funcionales. Y pensé en la violencia. En todas sus variedades y manifestaciones, la violencia es un rasgo - más o menos desarrollado en los humanos, o, más o menos ejercitado por los humanos - .
Y es que la encontramos en todos los ámbitos. Unos la utilizan como prevención - soy violento, ejerzo una actitud violenta para prevenir determinado hecho - , otros la utilizan como "solución" - me sucede tal cosa, reacciono con violencia para atajar el problema- .
Y compartimos sus consecuencias, aborregados todos. La violencia, la coacción ajena, ¡Debería ser de un úso tan mínimo! La violencia, en todas sus formas, no es más que un fracaso. Un trauma del que participamos todos; y con ello ahogamos la imaginación, el tacto, la sutileza, el esmero, la delicadeza, la inteligencia, las buenas formas, la bondad, el equilibrio, el respeto...
Es más, la violencia está tan extendida que, incluso en un artículo como éste que la denúncia, ha hecho de las suyas. Utilizando un lenguaje a veces demasiado agresivo, de queja y molestia, sin aportar nada.
Repito, no solo penseis en la violencia más palpable y visible. ¿Será, la agresividad, un elemento insustituible en nosotros, los humanos?
lunes, 18 de abril de 2011
El niño y la indigente
Entre una mentira diaria, la Barcelona céntrica que se mueve y vibra con el turismo. Una mirada de un niño pequeño, turista también, que se aisla del parque temático condal al que le han llevado sus padres.
Una mirada limpia, consciente y transformadora. Incluso triste. Un pequeño rodeado de gente preocupada por tener la mejor fotografía del gótico barcelones, mientras, él observa a una indigente. Demacrada, descalza, sucia, delgada, llorando.
¿Qué puede estar pasando por su mente? Sólo me lo puedo imaginar. El "noiet", carente de las construcciones sociales, no ve justo que alguien lo esté pasando mal. Sufre viendo sufrir.
Pero pronto su madre, protectora, trastea a su hijo para llevárselo. Lo protege de la verdad. El pequeñín se marcha de la mano de su madre sin entender nada. Pronto podrá pasear por cualquier ciudad sin clavar su mirada ante los infortunios. Será, para su desgracia, uno más del parque de atracciones.
Una mirada limpia, consciente y transformadora. Incluso triste. Un pequeño rodeado de gente preocupada por tener la mejor fotografía del gótico barcelones, mientras, él observa a una indigente. Demacrada, descalza, sucia, delgada, llorando.
¿Qué puede estar pasando por su mente? Sólo me lo puedo imaginar. El "noiet", carente de las construcciones sociales, no ve justo que alguien lo esté pasando mal. Sufre viendo sufrir.
Pero pronto su madre, protectora, trastea a su hijo para llevárselo. Lo protege de la verdad. El pequeñín se marcha de la mano de su madre sin entender nada. Pronto podrá pasear por cualquier ciudad sin clavar su mirada ante los infortunios. Será, para su desgracia, uno más del parque de atracciones.
lunes, 11 de abril de 2011
Dramático Milano,-
Una bolsa de patatas ligeras. Dos chicos y dos chicas que caminan bajo un sol tórrido en los Giardini Pubblici Indro Montanelli de Milán. Con el primer crujido de una patata, sin llegar a tragarla, una de las chicas se desvaneció y cayó al suelo. Ahí empezó todo. Como una cronología explicada por un profesor de historia. De la euforia al desencanto.
- Haced memoria y pensad en la importancia de los momentos "entre". Es decir, el tiempo que pasais viajando hacía el destino que esperais. Los viajes en avión, en tren, en metro. Incluso los minutos, o horas, que permaneceis quietos esperando a que venga el medio con el que poder llegar a un lugar determinado. Y como me conoceis y sabeis de mi gusto por dar vueltas diabólicas a las palabras y frases, para dar así un sentido a meros hechos como si se trataran de cualquier situación de vuestras vidas, si no estais muy cansados seguid leyendo.
Volvemos. La patata crujió, fué una explosión de vitalidad y de éxito; pero acabó, tras unos instantes, en una caída. De la cima al hundimiento. Unos segundos, pocos, ¡pueden ser tan importantes y definitivos para caer!
La chica se repuso, bebió un poco de agua y se recuperó con cierta rapidez. Fué hasta el castillo de los Sforza junto a sus amigos, caminó hasta el cementerio monumental. Subió al viejo tranvía averiado para seguir viendo la ciudad reposada. Caminó toda la noche para entrar en algún local nocturno divertido. Esperó en la cola de acceso. Llamó un taxi y se quedó plantada media hora hasta que viniera.
Miles de minutos que se han convertido en decenas de miles. Y muchos de ellos esperando a que algo vuelva a crujir.
----
Una cita de Salvador Espriu; en "El meu amic Salom".
"- Ai, modifiqueu-vos, us condemnareu davant la història, morireu com a poble, si us entesteu a seguir així. - Els predicava jo, força descoratjat -
- Corregiu-vos, eduqueu-vos, no em sentiu? Què potser ja sou morts? - cridava a la fi, al llindar de la follia. Silenci, fallida. Silenci i fallida. M'havia ensorrat"
- Haced memoria y pensad en la importancia de los momentos "entre". Es decir, el tiempo que pasais viajando hacía el destino que esperais. Los viajes en avión, en tren, en metro. Incluso los minutos, o horas, que permaneceis quietos esperando a que venga el medio con el que poder llegar a un lugar determinado. Y como me conoceis y sabeis de mi gusto por dar vueltas diabólicas a las palabras y frases, para dar así un sentido a meros hechos como si se trataran de cualquier situación de vuestras vidas, si no estais muy cansados seguid leyendo.
Volvemos. La patata crujió, fué una explosión de vitalidad y de éxito; pero acabó, tras unos instantes, en una caída. De la cima al hundimiento. Unos segundos, pocos, ¡pueden ser tan importantes y definitivos para caer!
La chica se repuso, bebió un poco de agua y se recuperó con cierta rapidez. Fué hasta el castillo de los Sforza junto a sus amigos, caminó hasta el cementerio monumental. Subió al viejo tranvía averiado para seguir viendo la ciudad reposada. Caminó toda la noche para entrar en algún local nocturno divertido. Esperó en la cola de acceso. Llamó un taxi y se quedó plantada media hora hasta que viniera.
Miles de minutos que se han convertido en decenas de miles. Y muchos de ellos esperando a que algo vuelva a crujir.
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Una cita de Salvador Espriu; en "El meu amic Salom".
"- Ai, modifiqueu-vos, us condemnareu davant la història, morireu com a poble, si us entesteu a seguir així. - Els predicava jo, força descoratjat -
- Corregiu-vos, eduqueu-vos, no em sentiu? Què potser ja sou morts? - cridava a la fi, al llindar de la follia. Silenci, fallida. Silenci i fallida. M'havia ensorrat"
sábado, 2 de abril de 2011
La certidumbre o flash fotográfico
Una secuencia rápida, rapidísima. Segundos de mucha intensidad. Recread, si quereis, una escena de alguna película cuando dan importancia a un momento breve y determinado otorgándole un papel central en el conjunto de la obra. Añadid impactos de luz como cuando salta el flash de una cámara fotográfica.
Eran las mismas risas, canciones, personas, bailes, desplantes, encuentros, locuras, cigarros y vasos rotos. Fué, en definitiva, todo un recuerdo a traves de una mirada perdida ajena, pero conocida, en medio de la pista de baile.
Y ahí se trazó la línea imaginaria pero efectiva que separa unos dias de otros. Una época de otra bien distinta. La certidumbre.
Eran las mismas risas, canciones, personas, bailes, desplantes, encuentros, locuras, cigarros y vasos rotos. Fué, en definitiva, todo un recuerdo a traves de una mirada perdida ajena, pero conocida, en medio de la pista de baile.
Y ahí se trazó la línea imaginaria pero efectiva que separa unos dias de otros. Una época de otra bien distinta. La certidumbre.
sábado, 26 de marzo de 2011
Liderazgo y emprendedores. Concepto y mitos.
El escritor suele redactar sus obras en un espacio íntimo. Crea, ayudado por el silencio y la reflexión. Pero lo hace teniendo como referencia todo aquéllo que le rodea, sueña, proyecta o imagina. Vaya, que ni el más introspectivo de los escritores es capaz de emprender la tarea de escribir un libro sin una experiencia previa.
El líder y el emprendedor, hombre o mujer, es aquél que aprovecha los conocimientos (muchos o pocos) y las experiencias previas.
Esa es la base fundamental. Aunque luego sea decisoria la capacidad de sintetizar y hacer atractivas unas ideas o conceptos para que los demás te sigan, entiendan y compartan unos objetivos.
¿Basta ya no? ¿Quién decide que el liderazgo y "el innovar" sean fórmulas de éxito indispensables para ser feliz y/o aportar a la sociedad? ¿Es un líder verdadero aquél que lo ejerce en función de la presión comunitaria para que lo sea? Nos encontramos ante las expectativas creadas, la idea del triunfo, de "lo que vale la pena y de lo que no".
A veces lo ordinario, el equilibro entre lo que piensas y haces, entre lo que crees y practicas, es el mayor ejercicio de innovación y liderazgo. Para ello no todos estamos preparados. Es una opción dificil. Renunciar al reconocimiento, a ser lo que se espera que debes ser.
Innovar no puede ser un concepto y definición cerrados. La misma raíz del significado -nuevo- ya nos habla de lo dificil de establecer unas paredes en la idea de lo innovador. Será la práctica y la consciencia personal y comunitaria la que juzge una innovación como tal de modo que, aquéllas que no lo sean no llegarán al lenguaje común como "innovaciones".
Quizá, la auténtica innovación, esa que se aleja del mito conceptual y se acera a la actitud del hombre, sea poder desempeñar todos tus conocimientos para que, en único foco, sorprendan al receptor que, con suerte, pueda llevar a la práctica aquello que el emisor anuncia, crea o teoriza.
domingo, 13 de marzo de 2011
De ropas viejas.
La misma música popular catalana, una vieja tradición mantenida hasta hoy. Mayores, jóvenes y niños se protegen de las chispas que el Camell lanza hacia todas las direcciones. Ropas viejas y brincos, siguiendo un baile caótico que hasta el menos implicado acaba por repetir.
Y me pregunto las veces que he visto ese espectaculo. Los años que han pasado desde que lo presencié por primera vez. Las diferentes personas que me han acompañado. Las circunstancias de ese momento. La ida y la vuelta.
Pero esta vez lo he tenido demasiado fácil. O rabiosamente dificil. La casualidad ha hecho que llevara puesta la misma chaqueta que el año pasado. La misma en la que meto mis manos en los bolsillos para, inmediatamente despues, encoger los hombros. Creo que debo deshacerme de esa chaqueta. Y de la manía de encoger los hombros.
Tras deshacerme de esa chaqueta, podré tener alguna otra con la que ir erguido, derecho. Con las manos bien libres y la mente igual de clara.
Pero de momento he vuelto a guardar la chaqueta en un armario que, desde hace un tiempo, no me permite cerrar bien una de sus puertas.
Y me pregunto las veces que he visto ese espectaculo. Los años que han pasado desde que lo presencié por primera vez. Las diferentes personas que me han acompañado. Las circunstancias de ese momento. La ida y la vuelta.
Pero esta vez lo he tenido demasiado fácil. O rabiosamente dificil. La casualidad ha hecho que llevara puesta la misma chaqueta que el año pasado. La misma en la que meto mis manos en los bolsillos para, inmediatamente despues, encoger los hombros. Creo que debo deshacerme de esa chaqueta. Y de la manía de encoger los hombros.
Tras deshacerme de esa chaqueta, podré tener alguna otra con la que ir erguido, derecho. Con las manos bien libres y la mente igual de clara.
Pero de momento he vuelto a guardar la chaqueta en un armario que, desde hace un tiempo, no me permite cerrar bien una de sus puertas.
miércoles, 2 de marzo de 2011
Ficción (I) - El café frío
Una cara más. Un chico sentado en un bar de poco brillo y mucho jaleo. Fuera, podía ver el movimiento incesante de una calle céntrica, como las de cualquier ciudad del mediterraneo.
Llega el café, no llega. El suyo y el mío. Toco ligeramente mi nariz con los dedos, compruebo (¿Quién no lo ha hecho alguna vez?) la rígidez de la silla en la que me acomodo, me pregunto si hace el mismo sol que hace treinta segundos y miro por el ventanal del bar, tanteo la barra - con esa cara amenazante y a la vez sumisa - para ver si mi café "ya va"; y bueno, tras los pretextos de rigor y al fin, concentro mi mirada en la persona que tengo en frente.
Una ceja entra en tensión, ¿Qué estará pensando? Alguna preocupación leve -¿las hay?-Súbitamente, con su pulgar en el labio inferior, clava su mirada en el centro de la mesa. Una preocupación más dolorosa. Ahora pone sus manos en el cuello y hace ese movimiento que creemos relajante que acaba por hacer más daño del que pensamos a los pocos segundos. Debe ser algo grave, ¿Una imagen que no puede desaparecer de su mente?
El café frío. El suyo y el mío.
Llega el café, no llega. El suyo y el mío. Toco ligeramente mi nariz con los dedos, compruebo (¿Quién no lo ha hecho alguna vez?) la rígidez de la silla en la que me acomodo, me pregunto si hace el mismo sol que hace treinta segundos y miro por el ventanal del bar, tanteo la barra - con esa cara amenazante y a la vez sumisa - para ver si mi café "ya va"; y bueno, tras los pretextos de rigor y al fin, concentro mi mirada en la persona que tengo en frente.
Una ceja entra en tensión, ¿Qué estará pensando? Alguna preocupación leve -¿las hay?-Súbitamente, con su pulgar en el labio inferior, clava su mirada en el centro de la mesa. Una preocupación más dolorosa. Ahora pone sus manos en el cuello y hace ese movimiento que creemos relajante que acaba por hacer más daño del que pensamos a los pocos segundos. Debe ser algo grave, ¿Una imagen que no puede desaparecer de su mente?
El café frío. El suyo y el mío.
lunes, 21 de febrero de 2011
Matrícula de deshonor; de las expectativas (II)
Hace unos dias os hable de las expectativas, y hoy me apetece -en un ataque de ombligo más- comentar unas ideas sobre lo que se espera de nosotros y la importancia de ello para completar lo que esperamos de nosotros mismos. Aviso entonces para el quiera dejar ya de leer.
- ¡Mi hijo es tan inteligente, se queda con todo muy rápido y responde bien a todas las preguntas!
- Vaya, qué bien. A el mío le encanta mirar por la ventana cada vez que viajamos en coche. Mirar todos los pueblos por los que pasamos, los árboles... intenta ver animales. Disfruta mucho con ello.
- Qué movido, sí sí. Mi hijo es como su abuelo. Creemos que será profesor, ¡Es tan listo!
-----
Qué lástima. La decepción depende mucho más de nosotros mismos de lo que podemos llegar a imaginar. Pensamos en cuál es el futuro brillante que esperamos de los que dependen, de alguna forma, de nuestros cuidados. Como siempre, aparece la lucha por controlar la personalidad de los demás. De la forma más extrema: limitando sus capacidades, su imaginación, sus proyectos e ideas; y maneras más suaves de controlar el libre destino de cada uno. Las suaves quedan cerca de la frontera de la disciplina familiar, de lo correcto. Es dificil, casi imposible, que padres, tutores, quién te cuida, no intente poner un poco de él mismo en tí. Pero es tan dificil responder a las expectativas creadas. Muchas veces son una carga imposible de sostener. Y a veces es incluso más dificil vivir sin haber cumplido con esas expectativas.
Y es que no aprendemos a respetar el espacio de los demás.
- ¡Mi hijo es tan inteligente, se queda con todo muy rápido y responde bien a todas las preguntas!
- Vaya, qué bien. A el mío le encanta mirar por la ventana cada vez que viajamos en coche. Mirar todos los pueblos por los que pasamos, los árboles... intenta ver animales. Disfruta mucho con ello.
- Qué movido, sí sí. Mi hijo es como su abuelo. Creemos que será profesor, ¡Es tan listo!
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Qué lástima. La decepción depende mucho más de nosotros mismos de lo que podemos llegar a imaginar. Pensamos en cuál es el futuro brillante que esperamos de los que dependen, de alguna forma, de nuestros cuidados. Como siempre, aparece la lucha por controlar la personalidad de los demás. De la forma más extrema: limitando sus capacidades, su imaginación, sus proyectos e ideas; y maneras más suaves de controlar el libre destino de cada uno. Las suaves quedan cerca de la frontera de la disciplina familiar, de lo correcto. Es dificil, casi imposible, que padres, tutores, quién te cuida, no intente poner un poco de él mismo en tí. Pero es tan dificil responder a las expectativas creadas. Muchas veces son una carga imposible de sostener. Y a veces es incluso más dificil vivir sin haber cumplido con esas expectativas.
Y es que no aprendemos a respetar el espacio de los demás.
viernes, 11 de febrero de 2011
De mi abuela
De mi abuela materna os puedo contar tres cosas: su manía principal era que me lavara las manos a todo momento. Al entrar en casa, despues de jugar, antes de comer cualquier cosa, antes de hacer los deberes, despues....; La segunda, y no por ello menos importante para ella, era llevar en cualquier circunstancia los calcetines puestos. Y la última -más flexible- intentar decir "no" siempre con un gesto sonriente o blando.
Claro, Alberto se ha vuelto loco y nos inunda - casi como siempre - con sus tonterias. Pero siempre podemos ir más allá. Lo haremos.
De mi abuela no tengo destello físico o de carácter que me haya transferido. Soy una perfecta réplica de mi familia paterna. Tanto en la personalidad como en el aspecto físico. Quizá por eso se esforzó, mi abuela, en dotarme de lo que consideraba esencial para una educación rígida y dura. Ella lo era.
Lavarse las manos, es decir, ser capaz de ser honesto con uno mismo y con los demás. Algo transparente y poco prentencioso. Previsible. Dormir tranquilo.
Llevar siempre los calcetines puestos. Ser cauto, previsor y algo esceptico. Ahorrativo. No gastar más de lo que dispones y no abusar de la confianza de los demás.
Y la menos tangible, decir que "no" de la forma más dócil posible. Es probable que sea una forma de arropar una carencia que comparto con mi abuela, la imposibilidad de ser tajante. El miedo a decepcionar.
Aunque el recuerdo que tengo más vivo de la abuela que murió sin recordar nada es cuando, siempre, me daba una tortita anisada de las que compraba en su pueblo de forma periódica. Su capacidad de hacer cualquier pieza de ropa para que su nieto fuera siempre "pulcro y brillante".
Claro, Alberto se ha vuelto loco y nos inunda - casi como siempre - con sus tonterias. Pero siempre podemos ir más allá. Lo haremos.
De mi abuela no tengo destello físico o de carácter que me haya transferido. Soy una perfecta réplica de mi familia paterna. Tanto en la personalidad como en el aspecto físico. Quizá por eso se esforzó, mi abuela, en dotarme de lo que consideraba esencial para una educación rígida y dura. Ella lo era.
Lavarse las manos, es decir, ser capaz de ser honesto con uno mismo y con los demás. Algo transparente y poco prentencioso. Previsible. Dormir tranquilo.
Llevar siempre los calcetines puestos. Ser cauto, previsor y algo esceptico. Ahorrativo. No gastar más de lo que dispones y no abusar de la confianza de los demás.
Y la menos tangible, decir que "no" de la forma más dócil posible. Es probable que sea una forma de arropar una carencia que comparto con mi abuela, la imposibilidad de ser tajante. El miedo a decepcionar.
Aunque el recuerdo que tengo más vivo de la abuela que murió sin recordar nada es cuando, siempre, me daba una tortita anisada de las que compraba en su pueblo de forma periódica. Su capacidad de hacer cualquier pieza de ropa para que su nieto fuera siempre "pulcro y brillante".
sábado, 5 de febrero de 2011
El libro caído - o casi - de la estantería
Ordenados: por editorial, por autor, por año de edición, por su temática, por su estado de conservación...; en teoría es lo normal cuando pensamos en una estantería o biblioteca de libros. Pero acaba por llamar tu atención el libro que está a punto de caer al suelo o el que está desordenado -aunque quizá sí en su sitio-.
Y es que esto del orden es relativo. Admiro a todos los que son capaces de organizar su vida y el día a dia de forma planificada. Mentira. Me encanta la sensación de sentirme como el libro que está a punto de caerse de la estantería.
De los libros que no cuentan historias, que cuentan oportunidades, impulsos, arrepentimiento, locura, razón.
Y sospechad de quién titula un texto de menos de diez rayas.
Y es que esto del orden es relativo. Admiro a todos los que son capaces de organizar su vida y el día a dia de forma planificada. Mentira. Me encanta la sensación de sentirme como el libro que está a punto de caerse de la estantería.
De los libros que no cuentan historias, que cuentan oportunidades, impulsos, arrepentimiento, locura, razón.
Y sospechad de quién titula un texto de menos de diez rayas.
lunes, 31 de enero de 2011
De la compensación
Pensad. Teneis tres puntos de vista, mínimo, para afrontar las decisiones más transcendentes o los problemas más simples: No aceptar, aceptar o compensar.
Pero claro, la sutileza de lo que nos ocurre no nos permite clasificar de manera tan fría la disposición frente a los problemas, decisiones o alegrias. ¿No?
Creo que las posturas opuestas, aceptar y no aceptar, son las más fáciles - que no peores -. Pero los que tratamos de aminorar el efecto de cualquier cosa con una sensación, palabra, ocurrencia, hecho, un sueño, ¿No podemos llegar a volvernos locos?
De momento, trato de compensar.
Pero claro, la sutileza de lo que nos ocurre no nos permite clasificar de manera tan fría la disposición frente a los problemas, decisiones o alegrias. ¿No?
Creo que las posturas opuestas, aceptar y no aceptar, son las más fáciles - que no peores -. Pero los que tratamos de aminorar el efecto de cualquier cosa con una sensación, palabra, ocurrencia, hecho, un sueño, ¿No podemos llegar a volvernos locos?
De momento, trato de compensar.
jueves, 27 de enero de 2011
Copa y capa
Se acerca a la barra. Iluminada y llamativa, nadie puede resistirse a ella. La sonrisa del camarero, una mueca obligada de respuesta y ahí va: tu copa. La mía.
¿Qué haces con la pajita? ¿Utilizas la mano para sostenerla o basta con la boca? ¿Por qué has cogido la pajita? Pero la tienes y la vas a utilizar. Has decidido tener las dos manos libres y cogerla con la boca.
Primer trago. Dulce, te refresca la boca. Abres los ojos y das media vuelta para ver a los que te rodean con la "cañita" en la boca.
Ahora el segundo trago. Más intenso que el anterior. Cuidado, tómatelo con calma. El segundo trago es la antesala del tercero; y ahí te toca decidir.
Tercero. Estas agotando la copa. Se acaba. Tu lucidez se va con ella y empieza la inconsciencia. Pero, ¿Quién la quiere?
Cuarto, o... ¿era el quinto? ¿Llevas corbata o pajarita? ¿Te sientes bien? ¿Quieres que vayamos al coche? Charlemos...
Has charlado con la pajita, la copa y la pajarita. La almhoada te espera para las reflexiones más profundas. Ni juzga ni hace preguntas.
¿Un vaso de agua?
¿Qué haces con la pajita? ¿Utilizas la mano para sostenerla o basta con la boca? ¿Por qué has cogido la pajita? Pero la tienes y la vas a utilizar. Has decidido tener las dos manos libres y cogerla con la boca.
Primer trago. Dulce, te refresca la boca. Abres los ojos y das media vuelta para ver a los que te rodean con la "cañita" en la boca.
Ahora el segundo trago. Más intenso que el anterior. Cuidado, tómatelo con calma. El segundo trago es la antesala del tercero; y ahí te toca decidir.
Tercero. Estas agotando la copa. Se acaba. Tu lucidez se va con ella y empieza la inconsciencia. Pero, ¿Quién la quiere?
Cuarto, o... ¿era el quinto? ¿Llevas corbata o pajarita? ¿Te sientes bien? ¿Quieres que vayamos al coche? Charlemos...
Has charlado con la pajita, la copa y la pajarita. La almhoada te espera para las reflexiones más profundas. Ni juzga ni hace preguntas.
¿Un vaso de agua?
domingo, 23 de enero de 2011
Expectativa (s)
Si hay algo común y general en el hombre (y en la mujer) es la generación de expectativas. De forma individual, con una expectativa puramente personal; también individual con un ámbito de expansión colectivo - se quiere llevar a cabo una idea en beneficio o para fastidio de los demás -; o la expectativa colectiva en sentido amplio, esto es, se presume que muchos individuos tienen una expectativa común y pretenden, independientemente de que la hayan generado juntos, trasladar la concepción ideológica en experiencia.
Por lo tanto, la expectativa puede ser la plasmación en el imaginario personal o colectivo (pero en este caso en cada uno de los sujetos de forma única aunque coincidente con otros) de la realidad supuesta en la práctica de una idea que, en algún momento dado, se pretende ejercer.
Vamos, algo muy complicado de gestionar. La expectativa no es tal sin la incertidumbre. Ella le da sentido al rodearla de misterio y de duda ante la probable imposibilidad (o la esperanza de que sea posible) de conseguir que la realidad futura sea la misma que la expectativa generada.
Pero no consigo dar con el proceso de génesis de las expectativas. El motor - racional o no - que las matiza y les da forma. Por ello, creo que las expectativas son generadas por los sentimientos. Me explico: sostengo que todo aquéllo a lo que no encuentro una relación con comportamientos pautados entra en la esfera de los sentimientos. De la subjetividad plena. De las sensaciones y momentos determinados. De lo intransferible aunque influenciable. De ahí, las diversas - sin pretensión de exhaustividad - expectativas y sus formas contradictorias en los ámbitos más representativos de la actuación de la persona. Por ejemplo;
- En las relaciones personales, sean éstas amorosas, laborales o de amistad. La expectativa toma muchas maneras de presentarse. La expectativa que nace de la bondad y del deseo o aquélla que persigue un fin de destrucción o negligente.
- La pauta se repite en la esfera pública, la polítca y el mundo de las relaciones de poder. Con más peligro de corrupción y de tomar un matiz negligente aunque haya nacido como una expectativa bondadosa. Pero si antes sostenia que las expectativas provienen de nuestra subjetividad, imaginemos el peligro de una expectativa (y me disculpais la repetición de la palabra) que se cree bondadosa cuando en la realidad - y no en la proyección que el individuo o el colectivo tiene en su imaginario - es una expectativa a denostar. No hay mayor peligro que una pretensión llevada a máximos por alguien que cree que actúa bien cuando es todo lo contrario. Daños causados por quién no cree que los esté haciendo.
En definitiva, no damos la suficiente importancia a todo aquéllo que se convierte en la base de nuestra conducta. Conducta que interacciona con los demás y conforma las relaciones sociales entre individuos que forman una sociedad. Todos jugamos al arriesgado juego del equilibrio de expectativas.
Por lo tanto, la expectativa puede ser la plasmación en el imaginario personal o colectivo (pero en este caso en cada uno de los sujetos de forma única aunque coincidente con otros) de la realidad supuesta en la práctica de una idea que, en algún momento dado, se pretende ejercer.
Vamos, algo muy complicado de gestionar. La expectativa no es tal sin la incertidumbre. Ella le da sentido al rodearla de misterio y de duda ante la probable imposibilidad (o la esperanza de que sea posible) de conseguir que la realidad futura sea la misma que la expectativa generada.
Pero no consigo dar con el proceso de génesis de las expectativas. El motor - racional o no - que las matiza y les da forma. Por ello, creo que las expectativas son generadas por los sentimientos. Me explico: sostengo que todo aquéllo a lo que no encuentro una relación con comportamientos pautados entra en la esfera de los sentimientos. De la subjetividad plena. De las sensaciones y momentos determinados. De lo intransferible aunque influenciable. De ahí, las diversas - sin pretensión de exhaustividad - expectativas y sus formas contradictorias en los ámbitos más representativos de la actuación de la persona. Por ejemplo;
- En las relaciones personales, sean éstas amorosas, laborales o de amistad. La expectativa toma muchas maneras de presentarse. La expectativa que nace de la bondad y del deseo o aquélla que persigue un fin de destrucción o negligente.
- La pauta se repite en la esfera pública, la polítca y el mundo de las relaciones de poder. Con más peligro de corrupción y de tomar un matiz negligente aunque haya nacido como una expectativa bondadosa. Pero si antes sostenia que las expectativas provienen de nuestra subjetividad, imaginemos el peligro de una expectativa (y me disculpais la repetición de la palabra) que se cree bondadosa cuando en la realidad - y no en la proyección que el individuo o el colectivo tiene en su imaginario - es una expectativa a denostar. No hay mayor peligro que una pretensión llevada a máximos por alguien que cree que actúa bien cuando es todo lo contrario. Daños causados por quién no cree que los esté haciendo.
En definitiva, no damos la suficiente importancia a todo aquéllo que se convierte en la base de nuestra conducta. Conducta que interacciona con los demás y conforma las relaciones sociales entre individuos que forman una sociedad. Todos jugamos al arriesgado juego del equilibrio de expectativas.
sábado, 8 de enero de 2011
Barrera abierta; 2010
Para aquél que lea esto con relativa frecuencia, debe saber que todo lo que escriba en este "post" sera personal, es decir, quizá sinónimo de pesado. Pero tengo ganas de escribir, a mi manera, cómo interpreto mi año 2010. En un ataque de ego me gusta escribir todo aquéllo con importancia que me ha pasado durante estos meses, de hecho, muchas veces escribo para ordenar ideas que andan sueltas y sin conexión por mi cabeza. Ahí va. Y disculpas de antemano.
Tras la última campanada y las felicitaciones oportunas; coche, música y la compañía del inseparable amigo que ha vivido conmigo (presencial o mentalmente) el año que precede. Discoteca y locura para la primera noche del año.
Ese mismo mes de Enero, el primero del año, marcó en parte el resto del año. Casualidades que se vuelven en coincidencias y coincidencias que acaban siendo voluntades. Éstas acaban en locuras, y como siempre, las locuras acaban mal. ¿O no acaban nunca?
La Universidad, poco que decir, no supe si la calefacción funcionava bien durante el mes más frío del año. Podeis adivinar el por qué. Y el resultado, si es que lo hubo, de los exámenes.
Pero, cuidado, las locuras son emocionantes y vibrantes en el momento en el que suceden. Olvidas todo, compromisos, valores, proyectos y no ves más que aquéllo que está a punto de impactar en la cara. No falla, y no os invito a comprobarlo - o sí -.
El más corto del año, Febrero, el momento loco más algido del año. Con viaje a Roma incluído. Pero lejos de parar un poco, tres semanas despues fuí a Lisboa; dónde pude comprobar la cuidadosa confortabilidad de sus baños y grifos. Nada más.
Y no paraba de llover eh, en Roma nevó, regresé y llovía, en Lisboa también y cuando llegué a Barcelona se puso a nevar. El inseparable sabe que estuvo en el peor momento de mi vida conmigo. Jamás lo olvidaré.
Abril y Mayo, de los que solo (RAE dixit) recuerdo que tienen 30 y 31 dias (¿o al reves, o todo lo contrario?)
Junio, o cómo creer que puedes sobreponerte sin hacerlo. Pero tengo buenos recuerdos y una renovada visión de los norte americanos. Me basta.
Junio, ¿exámenes no? Eso es, al menos, lo que indica la guía docente de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona. Crédulo y lo creeré.
Julio o cómo pasar todas las mañanas estudiando sin necesidad. Aunque como distracción y apertura de miras, no tuvo precio - o sí y mi cuenta lo notó en exceso -.
Agosto, va, reserva un vuelo, una habitación en un albergue y piérdete unas semanas por una ciudad que no conozcas. Quién sabe, qué y cómo. Una experiencia más. Y mucha sidra, cerveza y hamburguesas. Además de caminatas con Abel (un hallazgo del pasado año)
Septiembre, Derecho Público Catalán. Aprobado. Vaya, pero si recuerdo lo que era estudiar.
Octubre, otro més que no recuerdo. Me lo haré mirar, ¡No han pasado ni cuatro meses!
27 de Noviembre, 22 años. El mes de Noviembre, interesante. Siempre me lo parece y este año no ha sido distinto. No podré olvidar fácilmente (ni quiero) un trayecto en taxi con buena compañía. Y no hablo del conductor sorprendido. Pero lo dicen de los incoherentes, ¿Te gusta, sí? Pero ara no toca.
Diciembre, nada, meditando qué escribir en este soporífero texto.
Pero, ni mucho menos, todo ha sido negativo. Conservo y quiero más, si cabe, a todos los amigos de los que puedo sentirme afortunado en tener. Además he incluído a varias personas en ese círculo. Frío, cada uno debe saber la forma en la que demuestro - si es que se nota - la manera en la que quiero a las personas tal y cómo son. Confío en la inteligencia de los que me rodean.
No ha sido un buen año, pero para que los haya, buenos, debes haber pasado algun año malo. Por la comparación y esas cosas.
El 2011 debe ser un buen año, y si no, será un mero tránsito hacia el siguiente.
- ¿Eres optimista?
- Sí, por qué
- Bueno, lo que has escrito...
- ¿Crees que un pesimista puede escribir aquéllo que le pasa sin esperar que todo cambie a mejor?
Feliz año nuevo a todos.
Tras la última campanada y las felicitaciones oportunas; coche, música y la compañía del inseparable amigo que ha vivido conmigo (presencial o mentalmente) el año que precede. Discoteca y locura para la primera noche del año.
Ese mismo mes de Enero, el primero del año, marcó en parte el resto del año. Casualidades que se vuelven en coincidencias y coincidencias que acaban siendo voluntades. Éstas acaban en locuras, y como siempre, las locuras acaban mal. ¿O no acaban nunca?
La Universidad, poco que decir, no supe si la calefacción funcionava bien durante el mes más frío del año. Podeis adivinar el por qué. Y el resultado, si es que lo hubo, de los exámenes.
Pero, cuidado, las locuras son emocionantes y vibrantes en el momento en el que suceden. Olvidas todo, compromisos, valores, proyectos y no ves más que aquéllo que está a punto de impactar en la cara. No falla, y no os invito a comprobarlo - o sí -.
El más corto del año, Febrero, el momento loco más algido del año. Con viaje a Roma incluído. Pero lejos de parar un poco, tres semanas despues fuí a Lisboa; dónde pude comprobar la cuidadosa confortabilidad de sus baños y grifos. Nada más.
Y no paraba de llover eh, en Roma nevó, regresé y llovía, en Lisboa también y cuando llegué a Barcelona se puso a nevar. El inseparable sabe que estuvo en el peor momento de mi vida conmigo. Jamás lo olvidaré.
Abril y Mayo, de los que solo (RAE dixit) recuerdo que tienen 30 y 31 dias (¿o al reves, o todo lo contrario?)
Junio, o cómo creer que puedes sobreponerte sin hacerlo. Pero tengo buenos recuerdos y una renovada visión de los norte americanos. Me basta.
Junio, ¿exámenes no? Eso es, al menos, lo que indica la guía docente de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona. Crédulo y lo creeré.
Julio o cómo pasar todas las mañanas estudiando sin necesidad. Aunque como distracción y apertura de miras, no tuvo precio - o sí y mi cuenta lo notó en exceso -.
Agosto, va, reserva un vuelo, una habitación en un albergue y piérdete unas semanas por una ciudad que no conozcas. Quién sabe, qué y cómo. Una experiencia más. Y mucha sidra, cerveza y hamburguesas. Además de caminatas con Abel (un hallazgo del pasado año)
Septiembre, Derecho Público Catalán. Aprobado. Vaya, pero si recuerdo lo que era estudiar.
Octubre, otro més que no recuerdo. Me lo haré mirar, ¡No han pasado ni cuatro meses!
27 de Noviembre, 22 años. El mes de Noviembre, interesante. Siempre me lo parece y este año no ha sido distinto. No podré olvidar fácilmente (ni quiero) un trayecto en taxi con buena compañía. Y no hablo del conductor sorprendido. Pero lo dicen de los incoherentes, ¿Te gusta, sí? Pero ara no toca.
Diciembre, nada, meditando qué escribir en este soporífero texto.
Pero, ni mucho menos, todo ha sido negativo. Conservo y quiero más, si cabe, a todos los amigos de los que puedo sentirme afortunado en tener. Además he incluído a varias personas en ese círculo. Frío, cada uno debe saber la forma en la que demuestro - si es que se nota - la manera en la que quiero a las personas tal y cómo son. Confío en la inteligencia de los que me rodean.
No ha sido un buen año, pero para que los haya, buenos, debes haber pasado algun año malo. Por la comparación y esas cosas.
El 2011 debe ser un buen año, y si no, será un mero tránsito hacia el siguiente.
- ¿Eres optimista?
- Sí, por qué
- Bueno, lo que has escrito...
- ¿Crees que un pesimista puede escribir aquéllo que le pasa sin esperar que todo cambie a mejor?
Feliz año nuevo a todos.
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